El Huequito

 
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Tacos al pastor parte II: mejor taco al pastor purista


El taco al pastor, sol del sistema solar de la cocina chilanga, tiene cuando menos cuatro formas de ser en la ciudad. El taco purista está en este post, el prototaco (hijo inmediato del taco árabe) está acá, el pastor color rojo acá y el pastor guisado acá.


El hombre es industrioso; busca mejorar lo que parece inmejorable; ve problemas y soluciones a esos problemas. Hubo otro heterodoxo, hace unos sesenta años, que vio el taco árabe poblano, lo ponderó y consideró que se le podía hacer alguna modificación que acaso lo acercara más a su chilango paladar. Adobó el puerco en una marinada de chiles, vinagre, achiote; lo envolvió no en pita de trigo sino en una tortilla de maíz; lo salpicó con cebolla y cilantro picados. (Luego, alguien más, genialmente, le agregó una rebanada de piña. Pero eso es otra parte de esta historia.) No sabemos quién fue ni cómo llegó a llamarse a este taco específicamente “taco al pastor”. Es muy probable que varias mentes –¿segunda generación de libaneses emigrados a México?– hayan trabajado esa receta. Lo que sí sabemos es que en la ciudad de México el primer Huequito, el Huequito que de hecho es un huequito en una pared de la calle Ayuntamiento, abrió en 1959. (¡Un metro cuadrado!) Su taco, muy probablemente, es como era hace cuarenta años: color carne no rojo, salseado doblemente con una roja y una verde, envuelto en una tortilla semi-casera como un sudario. No se atrevan a pedir sus tacos con piña. No aquí.


Vean al gran Alex Stupak hablar de El Huequito (minuto 2:57)–


El pastor especial del Huequito es una maravillosa mentada de madre:

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Ayuntamiento 21, barrio de San Juan

 

Precios. Con 100 pesos les alcanza para tres al pastor, un refresco, la propina. ¿Qué más quieren?~