Comer y dormir

 
 Flickr @amanda_tipton

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Un estudio publicado en el International Journal of Obesity postula que existe una estrecha relación entre los tiempos de sueño y el desarrollo de la obesidad en niños y adolescentes. Según este estudio —realizado con un grupo de niños británicos durante un seguimiento de varios años—, los niños preescolares que no duermen con tiempos definidos, es decir, que no se acuestan más o menos a la misma hora todos los días, presentan casi el doble de posibilidades de obesidad en su etapa preadolescente y adolescente que aquellos que sí tienen un horario bien delimitado. Durante años, Sarah Anderson, la epidemióloga encargada de realizar este estudio, ha seguido el rastro a las causas de la obesidad infantil: en 2010, Anderson realizó un estudio con 8,550 niños en Estados Unidos y encontró que otros factores que parecían disminuir los riesgos de obesidad infantil eran las comidas regulares en la tarde y una disminución del tiempo frente a las pantallas. En conjunto, los tres hábitos lograban reducir hasta en 40% las probabilidades de obesidad infantil.

Se cree que esos tres hábitos robustecen los ritmos circadianos, exponiendo al cuerpo a cantidades adecuadas de luz y oscuridad, logrando así una mayor eficiencia metabólica. Así que ya saben: las dietas no son la respuesta, sino la vida más saludable y el adecuado tiempo de sueño. A dormir se ha dicho.

Si se quedaron con ganas de saber más, entren a: nature.com/ijo/