#FondaTránsito: Inventario y asado de mudanza

 

texto y foto: Javier Elizondo

#FondaTránsito es la columna de recetas de Javier Elizondo, escritor versado en hachazos, cuchilladas y gore del bueno. Pueden seguirla aquí.

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Hace unos días escribí sobre la señora Dora Olivia, mi jefa, que se murió hace poco. Escribí sobre la mudanza que haríamos en breve al departamento que dejó como herencia. Ya nos mudamos. Fue un infierno: no había de otra. Uno cree que tiene 10 cajas cuando tiene 100. Bajita la mano ya llenamos el departamento, y nos habíamos olvidado del cuarto de servicio.

Dora Olivia salió de este departamento en muy mal estado. Se nos había intentado suicidar por enésima vez y una de sus hermanas le dijo Vente y ella se fue así nomás, qué será, con dos o tres maletas llenas de sus angustias más importantes. Aquí dejó un buen par de décadas de vida. Dora Olivia era de acumular, así que ya se imaginarán. Al poco rato pensamos en rentar el departamento y echamos toda esa vida al cuarto de servicio. No discriminamos nada; no queríamos tirar nada a la basura, así que todo lo que Dora Olivia entendía como suyo se convirtió en un bloque incomprensible que olía terriblemente a ella: una tonelada fantasma.

  ¡Nos mudamos!

¡Nos mudamos!

Llevamos tres días espulgando ese cuarto y ay-güey. Es quirúrgico: mover una cajita significa mover cien más; un pasito en falso y todo se fue a la mierda. Y han salido joyas, verdaderas joyas. Salió una cajonera, por ejemplo. Está chingona: cajones suficientes y mucha madera, pesada como una mula. Es un mueble que yo conozco de siempre. También salió una olla de hierro negro que ahora mismo descansa con un caldo de sosa caustica dentro de ella. Salieron unos diarios de Dora Olivia, ’73, ’77 y ’80. Salió un millón de correspondencia y salió un desarmador eléctrico. Está saliendo un hijo de su pinche madre universo.

Lo que no ha salido es una estufa. En esta casa no hay fuego. Algún alma del diablo se llevó el fuego. Sin embargo, hoy nos las arreglamos para cenar como si lo hubiera. Hicimos un asado así: sin fuego. Es una cosa muy básica, pero deliciosa. Cualquier parrillita eléctrica sirve para lo siguiente:

Asado de mudanza
para 2 cats

INGREDIENTES
Ajo: 1 a 3 dientes
Chiles serranos: 2, picados
Aguacate: 1
Sal gruesa
Chorizo, de ese en embutidos pequeños: ¼ de kilo
Cecina: otro cuarto
Cebollitas: 1 manojo
Tortillas de maíz: sírvase
Salsa de soya: 3 cucharadas
Limón: el jugo de 2

El guacamole 
Asen el ajo con los chiles en una sartencita/comal/horno eléctrico hasta que queden bien tostados. Que no se quemen, nomás que agarren color. En un molcajete echen un puñito de sal y el ajo y denles hasta que quede una pasta, luego van los chiles y a darle otra vez hasta que duela en los ojos. Echen el aguacate y muélanlo hasta que aparezca un guacamole. 

El asado
Pongan a calentar cualquier sartén en cualquier parrilla. Mientras, echen un buen pedazo de papel aluminio en un plato (esto servirá para envolver todo). Cuando la sartén esté en serio caliente echen los chorizos, para que empiecen a soltar grasa. Un ratito después echen las cebollitas y ahí dejen todo unos 20 minutos, volteándolo de vez en cuando. Cuando las cebollitas estén bien tostadas y el chorizo agarre negrura empiecen a echar la cecina, por tandas, no más de 1 minuto por cada lado. Saquen la cecina que ya esté lista y pónganla en el aluminio. Cuando terminen con la cecina pónganle encima el chorizo, las cebollitas, 2 cucharadas de salsa de soya y el jugo de limón, y envuélvanlo todo así como se envuelve cualquier taquiza para llevar. Que descanse el paquetito unos 5 minutos, en lo que calientan las tortillas y ponen la mesa recién desempacada. ¡Un vinito, por favor!~