De qué hablamos cuando hablamos de lo que hablamos

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de Los Milanesos?, se pregunta Ricardo López Cordero. Los Milanesos, ustedes lo sabrán, es la taquería de la colonia Olivar de los Padres, en el poniente de la ciudad de México, de colas larguísimas a pie y en coche, de tacos desmesurados de milanesa de res, milanesa de pollo y milanesa de jamón con queso. Ricardo sospecha de la tormenta de elogios que suele derramarse sobre estos tacos (“un puesto de sueños empanizados”, le ha llamado una revista de la ciudad) pero ofrece una respuesta: cuando hablamos de Los Milanesos hablamos de una ciudad de prisas y trabajo y escasez. “Los Milanesos son consistentes y predecibles, pero sobre todo llenadores. Son comida de supervivencia… Suficientes para resistir días largos, planes fallidos, horarios extenuantes, empleos mal pagados y trayectos de horas entre punto y punto. Son todos los males de la ciudad condensados en un taco.” Sigan leyéndolo acá.

(Alguien entre ustedes escriba la historia del snowclone –que es como un meme, pero ‘escrito’ o verbalizado– ‘de qué hablamos cuando hablamos de x’. Empieza, probablemente, con Raymond Carver; pero la x puede ser ‘comida’, ‘violación’, cualquier cosa.)

Los Milanesos participan, también, del género tacos de guisado. Tienen chicharrón en salsa roja, suadero en salsa verde, cerdo en adobo. Más que el taco al pastor o el taco de suadero, el taco de guisado es el pilar comestible de la ciudad de México. Pregúntenle al Gallo, taquero memorable cuyo puesto de guisados está en el bajopuente del metro Chabacano. (Hablando de grandes tacos de guisado, la semana pasada en instagram alguien nos dijo que La Hortaliza ya había cerrado pa siempre. Falsa alarma, por suerte. Ahí sigue el señor Domingo y su taco de chile relleno de queso. No dejen de ir.)

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(Va otro paréntesis: si quieren hacerse un gran taco de milanesa en casa, comiencen con esta receta. Es milanesa de pollo, pero la mezcla de especias y el procedimiento les sirven también para milanesas de res o ternera. Guárdenla en un lugar seguro.)

Ya que estamos en recetas: tengan este cheesecake. Todo cheesecake tiene algo de aire en su interior, algo de ligereza, de volatilidad. Este cheesecake tiene todo eso pero subido al 11. Éste es el cheesecake más ligero del mundo. Es como la cama de una nube que se echa a dormir sobre esa cama porque la siente esponjosita. No es como una nube sino como el sueño de una nube. Es como un montoncito de plumas que tenemos en la mano y de pronto pasa un viento increíblemente suave, como el soplido de un bebé dormido, y ese viento se lleva las plumas; vuelan por sí solas de tan ligeras. Así es este cheesecake.

Hay otros postres en nuestro sitio. Este affogato es un favoritísimo. O pueden leer ideas generales sobre el postre vía la maestra respostera Sofía Cortina aquí. O sumarse a nuestras redes. Estamos en el gran recetario en donde están ustedes también y que se llama twitter, facebook e instagram. Si quieren, pueden borrarse de nuestro newsletter aquí. Si no, por acá nos vemos la próxima semana.

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Arantxa Osnaya