¡Órale, puerco de la civilización occidental, atáscate de grasa!

 

Allen Ginsberg, vegetariano, sabía que hay una cocina del horror. En el poema rapeado que tituló, por demás sutilmente, ‘C’mon Pigs of Western Civilization Eat More Grease’, construye el beat de nuestra náusea, la acumula y la acumula, estalla en vómito y al final se asienta en una sonrisa sardónica, satisfecha y felizmente apestosa. Mi traducción no es ni de lejos literal –de entrada: el original le habla a todos los puercos de Occidente; esta versión, a cada uno de ellos– pero quiere ser fiel al ruido y la furia. Sólo para que comprueben su (in)fidelidad, en la página de enfrente encontrarán la versión original de este poema aullido. ¿Ya comieron? Espero que no. –Alonso Ruvalcaba

 
donald trump eats a pizza
 

¡Órale, pinche puerco de la civilización occidental, atáscate de grasa!

Éntrale al sirloin marmoleado, al cerdo con gravy, come más!, échale manteca al relleno, fríete en aceite ese pollito,

Llévalo babeando a grises climas, nevado de sal,

Corderitos cubiertos de menta al horno, papas horneadas y mojadas en salsa de mantequilla,

Medallones a la mantequilla, ternera à la saliva cremosa,

Res a la mantequilla, cerros radiantes de papas a la francesa,

Filete stroganoff en crema caliente ácida blanca chuletas empapadas en aceite de oliva y olivas alrededor ¡queso feta! y después roquefort stilton y queso azul

Sediento de cerveza y Cocacola de Fanta y champaña Pepsi retsina orujo whisky vodka Aaaargh!

Aguas, ataque cardiaco! échate tus pastillas de la angina

Éntrale a la longaniza al chorizo

Pídete un billón de hamburguesas del Whimpy del McDonalds al infinito y más allá y ora sí erúctale, campeón!

Échale sal a las papitas, yérvelo todo en la olla de Crisco: cebollas hongos empanizados calabacitas también

Los pavos se mueren nomás una vez, qué guapos se ven junto al vaso de lechita con azúcar blanquísimo y las pelotas de helado de vainilla

–¿Y tu nieve de limón?–

Fresas para que sea más fresa el color de la malteada con los jochos

Olvídate de los ejotes Unas cuantas zanahoritas Una minicucharada de arroz con sal engalanando el plato, yastás mi hermano,

Échale su raja en escabeche, sus coles y el colesterol bien gracias, échate tu píldora y pídete tu dona glaseada con crema pídete dos y empácatelas en el cinturón talla 40

Desmáyate en el vomitórium, luego vuelve y escupe las tiras de sándwich con el pastrami todavía entre las muelas en el Katz de Nueva York

Lánzate a Europa y zámpate una kielbasa en Łódź

En Múnich trágate salami con cerveza, Lieberwurst en pan de centeno en Berlín, queso graso en un hotel de tres estrellas (3*) cerca de Sintagma sobre pan blanco gordo de mantequilla

Ponle el ejemplo a las naciones en desarrollo, sal, azúcar, grasas animales, café tabaco y schnapps

Cáete muerto apúrale! ábrele cancha a los obreros de la China con su tofu extranjero y sus coles verdes y su arroz!

Africanos mexicanos y su arroz con frijoles su acocote esos pueden seguir flacos que se hacinen en los depas de 2x2, bichos raros de la clase obrera

No como la cocina de occidente rica en proteínas cáncer infarto transpiración hipertensión hígado hinchado esplenomegalia

Diabetes y paros –monumentos a las civilizaciones carnívoras

asesinando actualmente a Belfast Bosnia Nagorno-Karabaj Georgia

mandando bombas cartas de amor en Viena incendiando casas en Alemania Oriental –¿otro cafecito? ¿un puro?

Ten, aquí está tu pastel de chocolate Selva Negra. Te lo mereces, carnal.~

–Atenas, 19 de diciembre 1993