Otro triunfo del mar sobre la tierra

 

El mar va ganando y un día no muy lejano la tercera roca en la órbita del sol será una inmensa bola de agua, azul azul, sin nadie que pueda verla a la distancia, girando en un silencio o una música inaudita, indescifrable. El mar va creciendo y comiendo más y más tierra mientras el sapiens come y come más frutos del mar. (El hielo del mundo se derrite, y eso será mar también.) No encontramos el equilibrio, pero el sapiens es una cosita de nada en la historia del universo, mientras que el mar –el agua– es, probablemente, la segunda cosa más importante en la historia del universo. No importa cómo lo veamos, o cómo nos lo planteemos, el mar va a ganar.

Y esta semana queremos celebrar su interminable victoria en HojaSanta.

Primero: preparando sus frutos. Tomen por ejemplo dos recetas nuevas de nuestro sitio. Son dos recetas hermanas pero no gemelas. La primera es un pescado empapelado, envuelto como un tamalito yucateco. Trae un montón de quelites y otras yerbas, y su perfume, sumado al de los cítricos, es brillante y afilado. La Tabasco Green aporta el juego, el picorcito, la luz de bengala. (La receta es parte de nuestras #Coautorías.) Más cosas en la vida deberían tener luces de bengala, ¿a poco no? 

La segunda es un pescado asado al grill. Trae un montón de yerbas, pero éstas se agregan al final, y su perfume, sumado al del limón, se siente como un despierta que dice un amigo a quien queremos mucho pero que creíamos perdido; o como si alguien, en un sueño, nos acercara un manojo de yerbas en un día todo soleado, día amarillo y azul, y dijera: huele, y ese olor en el sueño nos despertara en la vida real. Han tenido ese sueño, ya sé. Más o menos así se siente. (La receta proviene de Eat. Cook. LA., padre libro padre sobre la cocina actual de Los Ángeles. Como ustedes, nosotros también caímos ya en el embrujo de Los Ángeles. ¿No nos creen? Vayan aquí. ¿No nos creen? Vayan acá.)

Esas recetas hermanas no gemelas están emparentadas sanguíneamente con estas brochetas persas de pescado. Cualquier cosa que traiga ‘persa’ en el nombre debería estar hasta arriba en la lista de nuestras prioridades. ¿Poesía persa? Obvio. ¿Fotos persas? Vengan de ai. ¿Té persa? O sea, we. (Diosito el único o los muchos que seas, diosito el de cada quien, si existes escucha mi plegaria y no dejes que Trump destruya Persia. Invéntate algo en chinga pero no lo dejes.) Estas brochetas traen más cosas que las vuelven prioritarias: sumac, cebolla tiznada, harto eneldo, harto limón. Son veraniegas, pero el verano es un estado mental, así que pueden hacerlas cuando sea. 

Ahora mismo es verano en la ciudad (o en la mente, si es que viven en el sur), lo cual implica lo que sabemos: lluvia todos los días, calor irredento, piel reseca. Pero también café con hielo, ese logro cómplice del verano. Háganse un long black over ice o un flat white over ice cualquier día del año y comprueben que el verano es un asunto del sol y del eje de la tierra pero también una cosa que se siente en el cerebro. Shall I compare thee to a Summer’s day? Bueno, si ese día tiene café frío, sí. Sí puedes.

 En fin. De pronto el mar se coló en la oficina –tenemos latas, que son una forma de encapsular el tiempo, y sardinas, que siempre estarán en su punto–, y mejor ya nos vamos. Paseen por nuestro sitio. Cómprense una cabeza de pescado. Si les dan ganas, súmense a nuestras redes. Estamos en las que están todos los frutos del mar: twitter, facebook e instagram. También, si quieren, pueden borrarse de nuestra lista aquí. Todos nos vamos a ir algún día, así que lo aceptaremos como aceptamos las estaciones o el clima. Si no se van, acá nos vemos la próxima semana.

 Traigan aguachile.~