El mercado y la ciudad

 

La imagen es común: los mercados centrales son réplicas comprimidas de la ciudad que alimentan. La vida en el mercado transcurre como la vida en la ciudad: hay amor y humor y comercio y sexo y hambre y fe y miseria y crimen y basura, cerros de basura. Hay niños y adultos y flora y fauna –perros callejeros y gatos perezosos y cucarachas y un número incontable de ratas–. Hay calles interiores, callejones sin salida, lugares para dormir y para coger y para comer.

 El mercado de Kolkata, en la India, no es la excepción de esa regla. También se mueve con el ritmo de la ciudad. “Si se queda uno el tiempo suficiente ahí –dice el fotógrafo Robert van Koesveld–, verá de pronto como el caos de la madrugada cambia por un paso más tranquilo, casi amable. Ahora la gente puede sentarse a tomar una taza de té y, como estamos en la India, a leer el periódico. Todo el mundo lee el periódico en la India.” Van Koesveld ha fotografiado atentamente ese mercado. No se pierdan su serie aquí.

 También tenemos una memoria en postales de Tsukiji. Como saben, Tsukiji fue el monstruo marino, el más importante de los mercados de frutos del mar en el planeta. Hace algunos años se decidió mudarlo, y las miradas nostálgicas no han parado desde entonces. Nuestra selección no es nostálgica, pero no pretende negar que algo enorme y bello se ha perdido.

 Hay más asuntos de mercados esta semana en HojaSanta. Por ejemplo, un recordatorio de que el mercado de trueque está muy sano –en este caso, en Cholula–, una miniintroducción al vientre de París, la novela sobre Les Halles (incluye el libro, listo para descargar), un saludo a Tlatelolco y al dios de los mercados y una consideración sobre el difícil dialecto de los rótulos de la Central de Abasto del DF.

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knife / blood

 Como la ciudad, el mercado también contiene arte. En este breve ensayo, Margot Castañeda explora los murales de algunos mercados de la ciudad de México; y acá, el arquitecto y académico Jose Castillo piensa y conversa sobre la arquitectura del mercado. Funcionalidad e imaginación.

 En fin. Paseen por nuestro sitio, donde no todo es mercados. Pueden comprar regalitos o procrastinar a gusto. Súmense a nuestras redes, que son las mismas en que están ustedes: twitter, facebook e instagram. También pueden borrarse de nuestro newsletter aquí, hay que decirlo. Si no se borran, por acá nos vemos el próximo lunes: hay que decirlo también.

 Por ahora, un pececillo.~