Nespresso + Leche: Todo es una remezcla

 

#Coautorías es la sección que dedicamos a hablar sobre los proyectos de nuestros patrocinadores. No hay de qué preocuparse: creemos en estos productos más allá de nuestra relación con los clientes.

fotos: Ana Lorenzana

Hay un hecho innegable que ningún cafetero podrá ignorar: son multitudes las que aclamamos el café con leche.

Y claro, ¿por qué no? Más allá del purismo –perfectamente respetable– del café solo, es imposible omitir que el ser humano es un animal de mezclas y remezclas. Nada nos gusta exactamente como está; todo es perfectible, mejorable o tan sólo variable; no hay cosa que no deba o no pueda ser combinada con otras cosas.

El café nunca ha querido liberarse de esa irresistible fuerza mezcladora. Al contrario: siglos han pasado en los cuales el café ha entablado una relación de íntima complicidad con la leche. Ya en el siglo XVII el café, que había llegado a Europa como una bebida turca compuesta de agua, granos de café y azúcar ocasional, conoció a la leche y entre ellos se forjó un vínculo indisoluble. Cuatro siglos de mezclarse, de conocerse e hibridarse: cuatro siglos de artesanía barista que Nespresso ha decidido asumir como parte de su árbol genealógico.

Y lo hizo como suele hacerlo: acercándose con respeto a la tradición. Veinte mil cappuccinos; 120 prototipos de mezclas; dieciocho diferentes cafés, todo minuciosamente investigado durante seis años en los que el objetivo fue uno y uno solo: conocer de cerca el vínculo único entre ambos actores.

El resultado se condensa en las nuevas variedades de Barista Creations, cinco variedades que se suman al catálogo de Nespresso para enriquecerlo con su constitución ideal para mezclarse con la leche: Chiaro, basada en las creaciones de los baristas de Brooklyn, con un tostado ligero y dulces notas de caramelo; Scuro, inspirado en los baristas de Melbourne, intenso y tostado, perfectamente balanceado con la presencia láctea; Corto, heredero de los universalmente famosos cortados españoles, oscuro y poderoso; Bianco Leggero y Bianco Forte, pensados  para un cappuccino doble y un reverso intenso.

Cinco mezclas de café, cuidadosamente diseñadas para hacerse unas con la leche, aprovechando la extensa historia de fusiones entre ambas. Coloquen una de estas cápsulas en la nueva Nespresso Creatista. Entonces la transición entre aficionado al café y barista profesional habrá terminado: en cuestión de minutos se verán soltando por completo el impulso cafetero mientras comprenden que lo suyo siempre fue el arte latte. No nos den las gracias. Mejor terminen de componer el mejor café con leche que cuatrocientos años de tradición puedan imaginar. O, vaya, háganse un muy buen café.~