Clásicos de la península

 

La otra vez le pedimos a Yuls Suárez –la experta en cocina yucateca que tenemos en la oficina– que nos pasara porfis algunas recomendaciones para comer en Mérida un fin de semana. Dijo, quién sabe si feliz o enojada ante la cuestión: “Uno de los retos más grandes para un yucateco es hablar de comida yucateca; hay muchísima tela de donde cortar y limitarse a decir tres o cuatro lugares donde se coma rico es muy complicado.” Tras un par de mensajitos por whats de ándale ya siquiera dos o tres localitos nos envió una guía detallada de cocina tradicional yucateca en su ciudad. Nos quedamos así ira. Qué lindo cuando alguien conoce una tierra y no duda (demasiado) en compartir ese conocimiento. Qué lindo cuando esa tierra es Mérida. Y todavía más lindo cuando la guía está incompleta (todas las guías están incompletas, es cierto): Yuls ya prometió seguir con lugares no tradicionales, con lugares en las afueras, con lugares que no estén ni siquiera cerca de Mérida o donde no se coma cocina yucateca. Quién sabe. No es imposible que alguna vez haga una guía para comer en todo el mundo. ¿Por qué no? ¿Quién podría impedírselo?

Además, ya encarrerada, Yuls nos envió una receta yucatequísima: tzic de venado, que es como un salpicón para hacerse en tostadas o tacos o así nomás para comer en el metro, a mano desde el tóper, camino a la oficina. Frío, refrescante, primordial. Háganlo hoy mismo, si tienen un venado por ahí recién cazado. (¿Quién no fue a cazar venados este fin de semana, O SEA?)

Nosotros, desde nuestra cueva, también decidimos inclinar la nariz hacia el Yucatán. Y les trajimos una preciosa y relativamente fácil receta de cochinita pibil, que metimos en nuestra columna mensual #PlanetTaco. Claudio Castro tomó la foto en uno de los grandes restaurantes del DF: El Taco de Oro XEW, barrio de San Juan, DF. Por supuesto, toda cochinita pibil está contaminada de recuerdos, por alguna razón. Ésta también. De pronto enlistaba yo los ingredientes de la receta –yo, Alonso Ruvalcaba, que de vez en cuando escribo este newsletter– y me vino a la mente que de niño prefería por mucho los tacos de cochinita en tortilla de harina, no de maíz, y que mi mamá me decía que no agarrara las tortillas directo del comal y me cuidaba que no se me quemara el pelo con la flama. O sea que mi estatura era la de una estufa: 97 centímetros. Mi mamá me echaba el pelo para atrás con la mano caliente de tortilla olor mantequilla y cochinita. ¿Ahora qué hago con este recuerdo? Lo guardo para la próxima, supongo.

 ¿Qué más? Tenemos algo que decir sobre Peter Luger, otro grandísimo restaurante que ha vivido decenios. Es esto: pégame pero no me dejes. Y algo para recordarnos cosas que las madres les pasan a las hijas y las hijas a las hijas a las hijas de las hijas, sucesivamente. Y lo demás: paseen por nuestro sitio; siempre tenemos cosas buenas que leer o cocinar. Pueden comprar una colección de HojaSanta en nuestra tienda. Súmense a nuestras redes. Estamos donde están Yucatán y cochinita: twitter, facebook e instagram. También pueden borrarse de nuestro newsletter aquí. Si no se borran, por acá nos vemos el próximo lunes.

 Todo bocado vive en la memoria. No lo olviden.~