Todas las formas de amor

 

¿Cómo están? ¿Ya tienen sus reservaciones para la temible cena de san valentín? Ojalá. Si no, así a botepronto consideren ir a Evoka, en Apizaco, y se quedan a pasar la noche en alguna de las haciendas pulqueras de por allá. Es un plan entre cientos

Como era de esperarse, les pedimos a nuestrxs colaboradorxs que pensaran en el asunto amoroso para esta semana especial, cumbre de nuestras relaciones en el año. Lo hicieron con gusto y buena prosa y sabrosas fotos. Empecemos con una historia de gorditas y cocacola de Margot Castañeda, editora y escritora que ha estado con HojaSanta desde el día uno. Margot vivió una infancia en que las garnachas y el refresco estaban si no vetados al menos mal vistos, así que cuando su novio –¡a los dieciocho añotes!– la invitó a cenar y conocer a su familia, una noche en Tlatelolco, y la cena eran gorditas de Rigo y una coca de dos litros, el mundo le dio un vuelco. “Más tarde aprendí que el amor a veces viene así –dice Margot–: oculto dentro de un vulgar empaque que se te ofrece como un espléndido regalo inesperado.” Han pasado trece años de ese día, que puede o no ser ficción, pero esas gorditas siguen sabiendo en la memoria.

La historia de Margot nos recuerda que todos nuestros ires y venires amorosos empiezan y terminan y no hay nada que hacer más que tenerlos por ahí y de vez en cuando hablar de ellos. La poeta Aleida Rodríguez, por ejemplo, habla de algo que parece su propia historia con una mujer con la que pasó también más de una década. Aquella mujer era cocinera, quién sabe si amateur o profesional. Su texto, breve pero muy potente, las ve a ambas conforme la relación se deslava como una foto del futuro: una en la que estamos tú y yo cruzando una calle, en bastón. “Tu voz es como ácido en mi piel, dijo después de doce años, agarró su Cuisinart y me dejó atrás”, recapitula la poeta. (‘History’, el texto de Aleida Rodríguez, apareció por primera vez en su poemario Garden of Exile, de 1999.)  

Por supuesto que no todo amor es eros. Hay filia y ágape también. Hay el amor de madre e hijo, que en el caso del restaurante Alfonsina, en las afueras de la ciudad de Oaxaca, es el de Elvia y Jorge León. La señora aprendió a cocinar de chiquita y al joven se le reveló la vocación mientras lavaba platos en un restaurante para comprarse una cámara. (Alfonsina era la madre de Elvia.) En su último viaje a Oaxaca, Claudio Castro visitó tres veces el restaurante, que es la casa de Elvia, y nos trajo un texto y una serie de fotos para intentar responderse, como suele, quién nos alimenta. La cocina es también una historia sanguínea de amor interminable.

Otra forma de amor es la que el corazón –ese cazador solitario– siente por los tacos. El corazón de Luis Reséndiz lo siente por el taco de chistorra de La Tía, un food truck en Cholula. Es un idilio a distancia, un amor de lejos. Él desconoce los secretos de ese taco –hay cosas que es mejor no conocer, como decían las películas de horror de los cincuenta– pero sabe lo que siente cuando pide su orden –tres tacos; una vez pidió cuatro y supo lo que les pasa “a los treintañeros cuando quieren volar muy cerca del sol”–, cuando la moja con limón y gotas de salsa. “Lo que siento cuando estoy comiéndome los tacos de chistorra de La Tía es puritito amor. Amor de adicto, si se quiere, pero amor al fin.” 

El enamoramiento con una tierra es tan legítimo como cualquier otro. Yuls Suárez lo sintió cuando conoció Portugal, y al volver a México buscó formas de curar la congoja de estar lejos. Por suerte para todos, una manera fue crear este sándwich de vegetales rostizados en salsa piri-piri. (Esa salsa es hija de las migraciones africanas a Portugal.) Prepárenselo ya y de paso hagan de cuenta que están en Lisboa, que como todos ustedes saben es la ciudad más bonita del mundo

En fin. Paseen por nuestro sitio, que tiene historias sobre todas las formas de amor. Cuéntennos la suya en redes. Estamos donde debemos: twitter, facebook e instagram. Si quieren, reenvíenle este newsletter a alguien que pueda interesarle. (Siendo sinceros, ¿a quién podría no interesarle el amor de la comida?) También, si quieren, pueden borrarse de nuestra lista aquí. Lo dicho: todos nuestros ires y venires empiezan y terminan. Si no se borran, acá nos vemos la próxima semana.

Por ahora, alcemos nuestra cuba por un mundo sin fuckboys.~