El tóper: una tecnología de cuidado

 

por Montse Pérez-Castro

 
tupperware party tóper
 

Organizar la lonchera era una de mis actividades favoritas en la primaria. Acomodaba el termo con agua de limón, una zíploc con un sándwich de pan integral y un tóper con salchichas en rodajas con limón y jugo maggi. La combinación de elementos podía variar un poco, pero lonch, tóper y comida hecha en casa eran sinónimos. El tóper es una tecnología de certidumbre. Pasara lo que pasara en la escuela sabía que tenía un envase de plástico con comida conocida, y que me gustaba.  

No a todos los compañeros de la primaria les daban comida en el contenedor de plástico. Uno tenía que ganárselo, demostrarle a su madre que era capaz de no perder un solo tóper en el ciclo escolar. El tóper no es cualquier polímero. Una de sus fortalezas es no ser desechable: es resistente, no absorbe los olores y es fácil de limpiar; se inventó para usarse muchas veces. El problema, entonces, es cuidarlo. Perder un tóper podía significar perder comida hecha por mamá. (Unas por otras: perder un tóper tenía la ventaja de que te dieran dinero para gastar en la cooperativa.)

 
tupperware garden party
 

El tiempo de la primaria quedó atrás, pero el tóper siguió presente en mochilas, bolsas y en versiones más adultas de la lonchera. Cambié las salchichas con maggi por arroz con verduras y otras variaciones ovolactovegetarianas. El tóper puede amoldarse a un amplio repertorio gastronómico gracias a la tapa hermética. Ahora parece obvio, pero en los cuarenta no existía ningún recipiente que mantuviera la comida fresca y sin derrames. La patente de Tupperware no es el recipiente de plástico sino el sistema para abrir y cerrar de manera segura y sencilla. La potencia del sistema de sellado es tal que los recipientes pueden acomodarse de cualquier forma en el refrigerador, o ir dando vueltas en una mochila. La infalibilidad de la tapa hermética ha producido ganancias multimillonarias, y un vínculo especial entre comer en casa y comer fuera. 

El recipiente es tan emblemático que cualquier contenedor de plástico con una tapa hermética puede llamarse ‘tóper’, sin importar la marca. Claro, uno puede distinguir entre buenos y malos tópers. Entre los que no cierran bien y los que no derraman ni una gota y duran décadas. En los cincuenta el Tupperware era especial porque expresaba el sueño americano de la posguerra, el diseño de la modernidad simple y funcional, una batalla ganada en el debate de la cocina, además de ofrecer una economía propia para las mujeres en los suburbios. Las revistas sobre asuntos domésticos elogiaban su sistema para mantener la comida fresca en el refrigerador y su adaptabilidad con las sobras de comida. El tóper fue una versión resistente y estéticamente novedosa de recipientes que ya existían. Pero la tapa hermética es más que una apuesta a la innovación tecnológica de la posguerra.

 
tupperware party hat
 

Un envase de plástico resistente y ligero con un sistema sellador seguro y práctico es una tecnología de cuidado. El tóper permite guardar la comida que sobra, y ha contribuido a afinar el  recalentado, pero lo que lo diferencia de cualquier recipiente o sistema de sellado con plástico desechable o aluminio es su versatilidad móvil. Posibilita transportar las texturas más riesgosas de un lado a otro, comer comida hecha por mamá en el patio del recreo, o comer en la oficina la comida elaborada con cariño por una persona especial o comida pensada cuidadosamente por uno mismo, y cualquier otro alimento también. 

La relación con el tóper es íntima y técnica. Requiere conocer un hambre que no sientes al momento pero que podrás sentir durante el día. “¿Qué querré comer a las dos de la tarde?” El tóper puede esquivar muchas de las limitantes de tener que pasar tiempo fuera de la casa. Pero tampoco es mágico. “¿Qué aguanta muchas horas en la mochila?” Se necesita considerar el peso, la consistencia, qué tan perecedero es ese alimento, el sistema de refrigeración o las infraestructuras para calentar la comida que estarán disponibles. La posibilidad de cargar comida por todos lados conlleva una reflexión cuidadosa del hambre, el cuerpo, la comida y la organización del día.

tupperware party 50s

El tóper como una tecnología de cuidado frente a las incertidumbres de la vida nos habla de muchos cambios. De un sistema económico y educativo donde, para bien y para mal, pasamos tiempo fuera de casa y donde la mayoría de los trabajos y las escuelas se deslindan de alimentarnos. La tecnología del tóper permite una distribución distinta del cuidado de la comida: entre la organización doméstica y los arreglos laborales-escolares. Las constricciones del dinero, el tiempo y el espacio se pueden negociar con un buen sistema de almacenaje móvil. El tóper es un sistema de seguridad afectiva. Nos da la certeza que a donde quiera que vayamos podemos llevar la sazón y el cuidado de la comida doméstica. 

Ya no mantengo el momento ritual de organizar mi lonchera cuidadosamente. Ahora meto lo que puedo en el tóper y lo amontono con otras cosas en mi mochila. Eso sí, sigo cuidando no perderlo. En los recorridos diarios en la ciudad que pueden convertirse en eternas peregrinaciones, o jornadas de trabajo donde no da tiempo ni de moverse de la silla, un tóper con una sazón conocida puede dar suelo, puede dar una breve certeza. Aunque sea unos minutos.~

 
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