Nespresso Estambul: contra el día a día

 

#Coautorías es la sección que dedicamos a hablar sobre los proyectos de nuestros patrocinadores. No hay de qué preocuparse: creemos en estos productos más allá de nuestra relación con los clientes.

fotos por: Ana Lorenzana

Este ha sido otro largo día de trabajo, pero por fin llegas a la casa, que está devastada como siempre. Te quitas los zapatos, desabrochas algunos botones y aflojas el cinturón. Una vez en tu cocina, te sirves una taza de Nespresso Istanbul: para consentirte, para regalarte un momento fuera de la burbuja de estrés y ruido y furia que habitas diariamente tú igual que yo. Aspiras el humo zigzagueante. Un trago. Saboreas y paladeas cada una de las notas de tu café. De pronto, el silencio a tu alrededor se desvanece. Un alegre murmullo en lenguas desconocidas comienza a alzarse entre los muros. Una serie de diálogos rápidos se suceden entre voces exaltadas y bufidos de camellos y relinchos de caballos, mientras una música hipnotizante y desconocida te envuelve. El humo es ahora humo de tabaco que se eleva hacia el techo, ¿o es el cielo?, enrollándose mientras asciende entre los últimos rayos del sol de las seis de la tarde.

Abres los ojos. Estás sentada en el corazón de Turquía, en la bella, compleja y triste ciudad de Estambul, en una de las primeras cafeterías que conoció la humanidad, allá en el siglo XVII. Unos comensales fuman de una shisha, mientras otros beben más café y conversan. ¿De qué? Conforme tus sentidos se afinan, vas ganando una extraña sensibilidad; poco a poco, entiendes a la perfección lo que dicen. Hablan de esta bebida y sus posibilidades. Los miras con incredulidad y uno de ellos te invita a su mesa a conversar. Les hablas de tu café favorito, de su sabor y textura, y los tienes cautivados. De pronto, una idea: tus nuevos compañeros están planeando una excursión para encontrar nuevos y mejores granos de café, y acabas de ser invitada a sumarte a la expedición para probar esas nuevas variedades. Antes de que te dé tiempo de preguntarte qué está sucediendo, te ves atravesando las calles de Estambul rumbo a tierras desconocidas en busca de una mezcla que iguale las alturas del café que les describiste. Mientras recorres la tierra que algunos llamarán Turquía, te preguntas a dónde te llevará esta nueva aventura…

Abres los ojos. Frente a ti, en esta casa tuya ya no devastada sino reconfigurada, está tu Nespresso Istanbul (mezcla de granos de Yemen, India e Indonesia), y tú sonríes para ti misma porque sólo tú entiendes que basta una taza de café para viajar en esa cosa elástica que se llama tiempo.~