#PiedradeCocina: Estofado de carne

 

por Mark Strand

Todos guardamos en nuestra memoria el recuerdo de dos o tres platillos entrañables (con suerte, tal vez más): la sopa de lenteja con plátano de casa de la abuela, las enfrijoladas de los domingos en pijama, el helado de limón de cierta heladería de Coyoacán. Mark Strand, por ejemplo, recuerda el primer estofado que probó al tiempo que prueba el de esta noche, que es el mismo y no lo es, como tantas cosas que se repiten. A veces, para tocar el pasado basta con estirar la mano. –Isabel Zapata

 
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~

Contemplo el estofado
rebanado y dispuesto
sobre mi plato
y encima
sirvo los jugos
de zanahoria y cebolla.
Por una vez, no lamento
el paso del tiempo.

Me siento junto a una ventana
que da
hacia los edificios de ladrillo manchado de hollín
y no me importa no ver
una sola cosa viva: ni un pájaro
ni una rama floreciendo
ni un alma moviéndose
en las habitaciones
detrás de los oscuros cristales. 
Estos días en que hay poco
que amar o elogiar
lo mejor es rendirse
ante el poder de la comida.
Así que me acerco

a inhalar
el vapor que se levanta
de mi plato, y pienso
en la primera vez
que probé un estofado
como éste.
Fue hace años
en Seabright,
Nueva Escocia:
mi madre se inclinó
sobre mi plato y lo llenó
y cuando terminé
lo volvió a llenar.
Me acuerdo de la salsa, 
su olor a ajo y apio, 
y de sopear
mi pan en ella. 

Y ahora
lo pruebo otra vez.
La carne de la memoria.
La carne del no–cambio.
Levanto mi tenedor
y como.~

Traducción: Isabel Zapata; original


Piedra de cocina es el espacio en que la poeta, traductora y editora (Ediciones Antílope) Isabel Zapata explora la relación –tensa o entrañable o erótica– entre poesía y comida. Sigan leyéndola.