Nespresso: Lo justo es lo justo

 

Ilustración por Arantxa Osnaya

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Imaginen a Fairtrade International como un árbitro: uno formado por redes de productores, iniciativas y organizaciones de marketing. Un árbitro que dice: bienvenidos, pasen, cuando se cumplen ciertos estándares de bienestar social, de sustentabilidad, de justicia, de intención de prosperidad.

Tomen por ejemplo a Nespresso. Es claro que esta compañía extiende sus brazos por los cinco o seis continentes (¿o son siete? ya nunca se sabe en esta tierra en movimiento), y que su comercio tiene repercusiones en muchísimos ámbitos. Pues bien, entre los varios caminos que ha elegido para amortiguar esas repercusiones, Nespresso decidió acercarse a Fairtrade y preguntarle: ¿cómo le hago? Y claro que hubo formas de hacerle. Por ejemplo, en colaboración con Fairtrade creó el Farmer Future Program en Colombia para ofrecer herramientas de bienestar social a los agricultores (además de incentivar a las nuevas generaciones a continuar con el cultivo y asegurar el suministro de café de alta calidad a largo plazo, lo cual, se entiende, es necesarísimo), herramientas como un fondo de ahorro para el retiro y un piloto de seguros para proteger a los agricultores colombianos contra sequías o lluvias excesivas.

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¿Y fuera de Colombia? En 2017 Nespresso inició la fundación de una nueva cooperativa de Fairtrade en Indonesia (en la parte central de la provincia de Aceh, por si tienen un mapa a la mano), para apoyar a los agricultores para tener modos de vida y de trabajo sustentables. Con los años, Nespresso ha ido refinando su programa AAA Sustainable Quality –un programa con impacto comprobadísimo en ayuda a los agricultores–, y ahora lo está echando a andar en Indonesia.

Todo eso está muy bien –dirán ustedes y sí: lo está– pero también quieren una cosa probable, una cápsula que puedan meter en su cafetera y emita un líquido que vaya a una taza y ustedes prueben y digan: sí, esto está bien. Pues aquí lo tienen: se llama Nespresso Master Origin Indonesia. Este café es una carrera contra la lluvia, amiga y enemiga. Los cafeticultores de Sumatra mojan la cáscara del café debido al clima húmedo; retiran el pergamino cuando el café está suave y húmedo, puesto que los granos ya pelados se secan más rápido. El método es exclusivo de ellos –por sus condiciones climáticas, pues– y el resultado es el clásico gusto de Indonesia: fuerte y aterciopelado, salvajemente aromático, con notas de tabaco curado. Estará en las tiendas en cualquier momento. Pruébenlo en cuanto lo encuentren.~