Celebrémonos

 
web3.jpg

Abrir una botella de vino espumoso es, generalmente, sinónimo de un gran festejo. Destapamos una botella, levantamos las copas y brindamos por el término de un ciclo o el comienzo de uno nuevo. Hoy les (nos) queremos proponer algo diferente: ¿por qué no festejar de igual forma los logros de cada día?

Los días están llenos de pequeños logros que muchas veces dejamos pasar sin darnos cuenta. Terminar un proyecto del trabajo que te tomó días hacerlo o levantarte más temprano para hacer ejercicio son algunos ejemplos. Al final del día, ese tipo de logros son los que merecen un festejo personal. Así es que, cuando lleguen a sus casas, siéntense, piensen en sus logros y festéjenlos como ustedes quieran. Una buena cena, una buena película o, por qué no, una copa de vino espumoso.