El respeto al ranteo ajeno es la paz

 

Y es que de veras hay lunes en que uno se levanta con ganas de pelear. Acá en la oficina nos vemos con cara de mandar todo al carajo. ¿A qué seguir? ¿A qué darle otra vuelta a la noria insalubre de la vida? Pensamos en todo lo que está mal. Lo discutimos.

Ugh.

Está mal, dice el chef Guillermo González Beristáin –a quien seguro conocen del restaurante Pangea y como otros diez en Monterrey–, seguir metiendo tuétano a nuestras cartas a la menor provocación. Y pork belly. Y malditas yemas de huevo. ¿Ya se les acabó la imaginación o qué? Está mal, según el chef Jaír Téllez –a quien seguro conocen de Laja en el valle de Guadalupe y Merotoro y Amaya en el DF–, pensar que la cocina mexicana es la idea chilanga/poblana/oaxaqueña que tienen en mente. ¿Sí saben que hay un mundo que no es de maíz allá afuera, verdad? Ese mundo está poblado de tortillas de harina y aporreadillos y chun kun y hamburguesas y chili dogs. “Nací en Hermosillo”, dice Jaír. Y eso es endiabladamente chido. ¿Cómo ven?

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Están mal, escribe María Elizondo (¡también norteña!), los pinches frijoles refritos que le ponen a todo. Están aguados, insípidos. Les falta sal y es obvio que no los frieron –no se diga refrieron– en manteca de marrano. Neta ténganse respeto. (Su texto ofrece una receta para que podamos entre todos superar este mal momento.) ¿Qué más está mal? La madre tierra está mal. Uno aquí tratando de hacerse notar y ella poniéndose sus moños. ¿Saben qué?, dice Antonio Calera-Grobet: al diablo. Hay que echarse el planeta al plato. A ver quién se muere primero y ai nos vemos en el infierno. (Vas a perder, Antonio. Amiga date cuenta.).

También están dlv –nuestras nuevas siglas para todo– los egos de los chefs. ¿Qué pedo con eso? Son insufribles. Gabriela Cámara de Contramar en el DF, Ignacio Mattos de Estela en Nueva York y James Casey de la revista Swallow platican a mentadas sobre egos y otras cosas aquí. También está mal la necedad de lo bonito. Instagram está tirándonos a un bordo de cosas lindas. Platitos orgásmicos, acabados perfectos, luz perfecta, diseñadores perfectos. Ugh. Eso ni es chido ni es verdad. Mírennos: somos feos y rijosos y comemos mal. No hay baro y lo poco que hay no alcanza para nada. Eso es feo, pero comer así, con estos pocos o nulos recursos que tenemos, es chingón.

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Y ya. Estamos ranteando, vaya. Eso es hoy. Luego, en la semana, dense una vuelta por nuestro sitio. Súmense a nuestras redes. Estamos en twitter, facebook e instagram. Forwardeen este mail, si es que creen que a algún/a amigue puede interesarle. Si no pus no. Vayan a nuestra tienda. Si recibieron este newsletter por error o nomás quieren salirse de nuestra lista, clic aquí y hasta nunca. De otra forma, nos vemos por acá el próximo lunes. La verdad es que casi siempre estamos de buenas ;)

Tengan un pan para el coraje.