Kitsch Kitchen: Platos que ya no pueden ser

 

Texto y recopilación de imágenes: Gloria Maggioli

A continuación, un viaje nauseabundo y perturbador a través de un menú muy particular.

Esta búsqueda empieza con un curso de fotografía que dio el profesor Mario Cresci en el Instituto Superior de Industrias Artísticas de Urbino, Italia, en abril de 2017. No es injusto decir que Mario Cresci ha hecho la historia moderna de la fotografía en Italia. Es un estudioso del potencial del medio fotográfico no solo desde el punto de vista físico pero también desde el lenguaje de la fotografía. En su curso éramos libres de analizar y producir proyectos muy personales y, sobre todo, de divertirnos. Mi primera idea fue la de realizar un trabajo sobre la memoria, eligiendo como caso de estudio un viejo hotel –cerrado al principios del año 2000–. Había recuperado algunas imágenes de su parque, de carteles, de fiestas en el gran restaurante: fotografías de su época de oro en los años ochenta.

Pero lo que más llamó mi atención fueron las fotografías de los platos del menú: bandejas llenas de comida de apariencia barroca, por ahí unos faisanes aún con sus plumas –algo que las normas higiénicas de hoy (con razón) han vuelto imposible. Estas fotos son testigos de una estética que cambia en el tiempo. Si hoy intentamos presentar platos como si fueran minimalistas obras de arte contemporáneo, en 1980 todo era exagerado, de inspiración americana, empezando por las gelatinas y acabando con gigantescos pollos rellenos o con mezclas improbables de pasta y carne.

Paralelamente a mi estudio del hotel, he desarrollado esta investigación sobre comida kitsch. He encontrado muchas imágenes en la web. Es evidente que muchos compartimos una rara fascinación por estos platos. No podemos dejar de mirarlos aun si jamás los pediríamos en el restaurante. Esto es Kitsch Kitchen, un librito que ha nacido de esta investigación. Es una celebración del exceso en la mesa. Son platos a los que nuestros gustos ya les dijeron adiós pero cuyo recuerdo, extraño y tal vez desagradable, no se borra tan fácil.~