Una semana sin carne

 

EN NOMBRE DEL ÚNICO PLANETA QUE NOS QUEDA

Nos estamos hundiendo. No tenemos que voltear a ver las desgracias en Houston o en Mumbai para anticipar la aterradora vuelta de tuerca del guion de la humanidad en este siglo. El DF mismo está hundiéndose –véanlo– en una mezcla de lluvia incesante y aguas negras. Esta semana en HojaSanta decidimos que vamos a tratar de comer contra el cambio climático.

Algunas de nuestras mejores amigas son chinampas

Algunas de nuestras mejores amigas son chinampas

Hay un montón de formas de contribuir a la mejora. Por ejemplo, apostarle a la chinampa, ese ecosistema de agricultura que puede ser una respuesta para la ciudad. (Ya lo fue hace seiscientos años.) Otro ejemplo: llevar una microecología casera basada en la fermentación o aprovechar cuantos desperdicios les sea posible: la basura puede ser deliciosa. Bajarle a la carne, en especial a la de res, es vital. Si pueden, cómprense una hamburguesa imposible –que es puras plantas– o al menos consideren el costo oculto de las hamburguesas que deglutimos. Muchos de nuestros alimentos favoritos están en peligro de extinción y si no hacemos algo ya hay un día no muy lejano en que tendremos que decirle adiós a la comida.

Milhojas de jícama, restaurante Evoka

Milhojas de jícama, restaurante Evoka

¿Y de comer, apá? Pueden aprovechar la lluvia que no para y hacerse este salteado de hongos con canela y limón del chef Yotam Ottolenghi, una evocación ligeramente a Oriente Medio. Es un buen principio para una comida ligera en #MeatlessMonday. También serán excelentes entradas el pico de gallo de Ixtapan de la Sal del chef Pablo Salas (Amaranta) o el milhojas de jícama de Paco Molina (Evoka). Si prefieren mantenerse en las tonalidades mediterráneas o de Medio Oriente, ¿qué tal esta ensalada de hinojo y naranja sangría? ¿Estos pimientos tunecinos con huevos en su punto? (No olviden acompañarlos con harissa; esa salsa le va a todo.)

Harissa: bien con todo

Harissa: bien con todo

Pueden llevarse toda la semana en clave vegetal, bien variada. El martes porque es su día: tacos de rajas con crema; el miércoles: risotto con alcachofas o una tortota de vegetales rostizados (el pesto de pepita les va a servir para muchas otras recetas: apréndanselo); el jueves prepárense esta bomba de umami: huevo de mil años con tofu y chile serrano. Para el viernes horneen una buena pizza de flor de calabaza y ya habrán hecho su buena labor toda una semana. Cierren premiándose con pastéis de nata y un martini israelí (sorprendentemente vegetariano). Se los merecen.~