#PiedradeCocina: Marblehead, Massachusetts

 

por Rebecca Lindenberg

Meter el dedo a la olla para ver si le falta una pizca de sal al guisado, cortar la sandía y robarnos, para compartir, el último pedacito, sacar las especias y dárselas a oler a alguien. ¿Cuántas veces habremos repetido estos mismos movimientos? Gestos así son actos románticos que pueden verse en la cocina todos los días, porque la cocina también es (o es principalmente) un espacio para el amor.

En ‘Marblehead, Massachusetts’, la joven poeta estadounidense Rebecca Lindenberg repasa una noche dedicada a cocinar, desde preparar la estufa y esperar a que el horno se caliente hasta brindar con los platos humeantes y el dedo meñique en alto, pasando (claro) por probar la salsa y repetir la dicha del ven, prueba, dime qué necesita. –Isabel Zapata

Te quitas la chamarra negra
que usas para andar en moto y la cuelgas
en el respaldo de una silla. Hacía frío
en nuestra caminata por el malecón.
En tus bolsillos tintinean las conchitas.
Dejaste la estufa encendida mientras
no estábamos (algunas cosas
que haces me ponen muy nerviosa).
Metes un dedo a la salsa
que hierve en el sartén y extiendes
la punta para que la pruebe. Dices
¿qué necesita? Tal vez nada,
tal vez miel para quitarle la acidez del limón.
Más tarde esa noche enterrarás la cara
en mi vientre y llorarás lo siento,
pero no creo que estés hablándome
siempre a mí, amor.
Pero por ahora el vapor de langosta escapa
en oleadas por la ventana, tú bebes
vino púrpura con el dedo meñique en alto
y las aceitunas verdes son del verde
que todas las cosas verdes aspiran a ser.~

traducción: IZ; versión original


 
 

Piedra de cocina es el espacio en que la poeta, traductora y editora (Ediciones Antílope) Isabel Zapata explora la relación –tensa o entrañable o erótica– entre poesía y comida. Sigan leyéndola.


Adiós, Rebecca Lindenberg: