La vida secreta de los vegetales

 

La contemporaneidad –ese monstruo en permanente acelere anfetamínico– nos aleja del origen de nuestros alimentos. Acostumbrados como estamos a tener todo al alcance de la mano en los pasillos del súper, se nos olvida que el melón nació como una fruta mucho más dura, valiosa por su capacidad para guardar agua durante meses, y que variedades de su fruto se enterraban junto con los faraones para acompañarlos con el vital líquido en su viaje al más allá. También ignoramos o no recordamos que, inicialmente, el durazno carecía de carne, y que fue la domesticación china la que lo convirtió en ese jugoso recipiente amarillo de néctar. Maciek Jasik, fotógrafo oriundo de Danzig, Polonia, quiere recordarnos esa historia: esas vidas secretas. Su serie The secret lives of fruits and vegetables nos recuerda que detrás de cada fruta y cada vegetal se encuentra una genealogía inesperada, una mística única que ha llevado a que algunos sean nombrados frutos sagrados en diversas partes del mundo. En manos de Jasik, cada uno de ellos recupera su aura pre-moderna, encarnada en suaves volutas de humo coloreado: una fotografía que aparece –sensual– para revelarnos un pasado que quisimos olvidar. Helo aquí:

 
 

 

No se pierdan el sitio de Maciek Jasik.