Medio Oriente en HojaSanta

 Una mesa perfecta en Al-Andalus; foto: Ana Lorenzana

Una mesa perfecta en Al-Andalus; foto: Ana Lorenzana

 

Todo el tiempo, queramos o no, estamos comiendo comida árabe. Berenjenas, lentejas, rábanos, perejil, habas, zanahorias, ciruelas, vides, betabeles, lechugas, nueces, dátiles, naranjas, toronjas, ¡limones!, nos llegaron vía la ocupación árabe de España. Escabechar –conservar en ácidos– es una técnica árabe. Hacer ceviches deriva de ella. (Fíjense en las dos palabras: ‘escabeche’ y ‘cebiche’: desde acá se les nota que son primas. Su tía en común es el árabe sikbāǧ.) A veces comemos árabe por influencia inversa: el croissant fue inventado, dicen, para celebrar la victoria vienesa contra el ejército otomano; su forma es la de una luna creciente –la luna roja de la bandera otomana. A veces comemos árabe pero no nos damos cuenta *cof* tacos al pastor *cof*. De alguna manera más o menos metafórica comer en México es comer en Medio Oriente.

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También hay formas más literales de hacerlo. Si viven en el DF pueden seguir este mapa de nuestra crítica María Álvarez con múltiples recomendaciones libanesas, o de plano ir al mejor restaurante vegetariano de la ciudad: Al-Andalus (también hay carnes: no las necesitan), o darse un taco árabe prototípico en El Hayito. En el primero recibirán una clase de cocina libanesa que nunca olvidarán; en el segundo visitarán una especie de Museo de Historia Natural del Taco de Trompo. La otra es que se pongan a cocinar. Hay mucho en nuestro sitio que los puede colocar en “la cuna de la civilización”. (Perdón, no pudimos evitar el clichezote.) ¿Unos pimientos tunecinos con huevos en su punto? Sí. ¿Una ensalada de hinojo como salida de un mercado al aire libre en Marruecos? Claro. ¿Unos hongos con canela y limón? Por supuesto. La cocina de Medio Oriente es el gran surtidor del alma vegetariana.

Hablando de Mercados en Medio Oriente: Michael Snyder visitó el zoco Al-Madina, en Aleppo, antes de que la muerte descendiera brutalmente sobre esa queridísima ciudad. Pueden leer su crónica aquí.

Y tengan este taco al pastor, símbolo de una hermosa herencia compartida.~