Donald Trump vs la alimentación infantil

 

Imagen de Arantxa Osnaya

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La administración del actual presidente de los Estados Unidos de América —ese supervillano de cómic devenido hombre más poderoso del mundo— se ha anotado otro tanto en su lucha en contra de la sensatez y la inteligencia. Durante los dos periodos de Barack Obama, una de las iniciativas más interesantes impulsadas por la entonces primera dama, Michelle Obama, consistía en hacer oficial la necesidad de disminuir el número de sodio suministrado por las cafeterías escolares, además de incluir mayor y mejor comida saludable. Pues bien: la administración de Trump está decidida a echar atrás esas reformas bajo dos pretextos fundamentales: uno, que los niños piden otros alimentos —con más sal y más calorías, principalmente—, y dos, que las cafeterías y otras cadenas de alimentos han emitido varias quejas debido a lo estricto del reglamento. La FDA —Food and Drug Administration— ha comenzado a doblar las manos hacia esa dirección, retrasando la entrada en vigor de una disposición que obliga a las cadenas de alimentos a mostrar el número de calorías de los platos que sirven. De esta manera, la presidencia de Donald Trump se acerca, una vez más, a cumplir su sueño: convertir a su país en un episodio de Los Simpson.