Nómada XXI: Cocina en movimiento

 

fotos: Ana Lorenzana

La etimología de nómada designa a aquel pastor que dejaba los rebaños a los pastos. Ahora la palabra significa otra cosa, pero a los fundadores de Nómada la etimología parece definirlos casi a la perfección. Hace algunos años, Jesús Rodríguez y Farid Foroughbakhch, dos buenos amigos regiomontanos, salieron de Monterrey dejando atrás a los rebaños de reses y cabritos locales para recorrer el mundo. Su indefinido camino los llevó por todos lados, Oaxaca, Michoacán, Jalisco, y luego a Qatar, de donde brincaron a Dubai, Tailandia y, finalmente, a Bali.

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En cada parada, estos nómadas destilaban conocimiento de las tradiciones locales. Fue en Bali donde, cuentan, “hacíamos cenas en la playa para gente de Sudáfrica, de Australia”. Ahí crearon una reproducción de la cocina mexicana del mar —y de las enormes comidas neoleonesas: festivas, colectivas, gozosas— con ingredientes locales, de los mercados de Bali. Una especie de minuciosa traducción de dos lenguas universales. Su siguiente salto los llevó a Puerto Rico, donde se encontraron con un mar generoso que les obsequiaba peces y con una casa sin estufa. De ambas circunstancias nació su necesaria experimentación —que posteriormente devino en amorosa vocación— del asado y el grill. Esa última parada los preparó para el regreso a Monterrey y la fundación de Nómada.

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Pero el nomadismo no es tan solo una práctica: es un temperamento. Y Farid y Chuy lo llevan en la sangre. Viajando por el sur de Estados Unidos encontraron nuevas y mejores formas de grill, asado y barbecue. El Grill Master de Monterrey se rindió ante su depurada técnica y de ahí vino el gran brinco: las así llamadas olimpiadas mundiales de barbecue. Con un asador fabricado por ellos mismos –el impulso nómada de autonomía no los abandona jamás–, los jóvenes parrilleros alcanzaron uno de los primeros veinte puestos –de más de cincuenta participantes– en las olimpiadas.

El regreso fue un road trip –otro más– de barbecue y grill. Para Nómada, cada día es un potencial ritual de iniciación. Su proyecto más reciente –un food truck park donde habrá comida, conferencias, talleres– parece apuntar a establecerlos durante algún tiempo, pero el impulso viajero continúa latente: no en vano los food trucks tienen llantas para aventurarse a la carretera a la primera oportunidad.~


Nómada XXI ya tiene un restaurante. Es informal, volátil. Están en Blvd. Rogelio Cantú 1000, Colinas de San Jerónimo, Monterrey. Visítenlo.

 
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