#DelPlatoalaBoca: Rokai

 

fotos: Jimena Oliver

Una versión de este texto apareció en nuestro volumen 6, especial Cine y comida (primavera, 2015). Pueden hacerse de un ejemplar, impreso o en pdf, aquí.

El amor por la cocina –o lo que a cada quien le apasiona– posee la capacidad de alejarnos de la realidad por un rato; transportarnos lejos de aquello que nos preocupa, abruma o entristece. Algunos encontramos consuelo en la comida; es una forma de escape que nos enlaza a través de recuerdos con quien más queremos, extrañamos u olvidamos. Para muchos de nosotros, una buena plática acompañada de un rico platillo es la posibilidad de curar, aunque sea un poquito, un alma rota. Este es el caso de Edgar López y todo el equipo de amantes de la comida que conforman Rokai.

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Lanzarte al vacío es aterrador. Algunas veces, dedicarse a esa pasión que te incita, sea la cocina o algo más, también lo es. Edgar quería ser chef; en vez de eso, promovía eventos de música electrónica en Los Ángeles. Su pasión por la comida, sin embargo, se mantuvo siempre, salvándolo en las buenas y, sobre todo, en las malas. De la misma forma –comiendo– se hizo amigo de los propietarios del Máximo Bistrot, Eduardo y Gabriela, con quienes se alió para abrir Rokai hace ya algunos años. Rokai ganó popularidad rápidamente entre los apasionados –como ellos– de la cocina fresca y cuidadosamente seleccionada entre excelentes proveedores de México, Japón y Estados Unidos. (Rokai y sus restaurantes hermanos, como Kyo y Hiyoko, han puesto el producto y el sabor por encima de la preocupación ecológica. Carbon footprint be damned!)

Y a continuación, uno de nuestros platos favoritos de Rokai: erizo con yamaimo, soba y arroz. Recuerden que, por la naturaleza misma del restaurante, los platillos están en constante mutación.~

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