En búsqueda del picnic perfecto

 

#Coautorías es la sección que dedicamos a hablar sobre los proyectos de nuestros patrocinadores. No hay de qué preocuparse: creemos en estos productos más allá de nuestra relación con los clientes.

ilustración: Arantxa Osnaya

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Es curioso que hagamos un esfuerzo especial para descansar. Pensemos en un picnic. Es como si lo trabajáramos en sentido contrario: el descanso no es el premio del trabajo sino su razón de ser. Preparamos comida, vamos a la tienda por quesos y pan y vino, a veces compramos una canasta que no teníamos o una hielera o una mochila especial para vino frío (esta, por ejemplo, que está pocamadre), buscamos en internet buenas opciones, nos instruimos… Todo con la esperanza del almuerzo perfecto, el que ya quisiera Manet para volver a nacer y volver a detenerlo en un óleo eterno, del descanso perfecto, con los amigos y los perros perfectos. (Y luego el atardecer llega tan pronto! La luz como que se escapa, como que nos quiere robar nuestro descanso. O llueve sobre el reino de Tláloc y hay que guardar todo. Ni modo. Leyes del mágico universo.)

¿Andan buscando un picnic perfecto? Un picnic sin pan y queso no puede ser perfecto. Por suerte, las opciones del ars combinatoria de esos dos elementos son casi infinitas. Por ejemplo: tomen, para cada porción,

40 gramos queso mild cheddar de Real California Milk, rallado

40 gramos jamón de cerdo, picado finamente

10 gramos chile jalapeño en escabeche, picado finamente

2 cucharaditas mantequilla a temperatura ambiente

2 rebanadas pan blanco, de caja (de preferencia pain de mie o pan de leche)

En un tazoncito mezclen el queso, el jamón y el chile. Unten mantequilla en el interior de una sandwichera de estufa –son preciosas, de la infancia, y además son bien baratas si las compran en el mercado de la colonia; se ven así–; pongan la mezcla de queso y jamón entre dos panes, lo más amontonadita que puedan en el centro; y coloquen el sándwich en la sandwichera. Ahora unten un poco de mantequilla encima del pan; cierren la sandwichera, retirando con un cuchillo todo el pan que quede fuera de la prensa, y caliéntenla en la estufa hasta dorar el pan. Apenas esté listo el sándwich –¿ya lo vieron? parece un platillo volador; es como para niños: esto es dicha y no otra cosa–, envuélvanlo en papel encerado delgado y pónganlo dentro de una hielera tipo Coleman. Repitan hasta que tengan siquiera tres sándwiches por persona y uno por perro que vaya a asistir al picnic.

 

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Ahora bien, si hoy no quieren calentar nada, hagan sándwiches como el que sigue. Para cuatro sándwiches necesitan:

½ taza mayonesa

1 cucharada mostaza dijon (no “a la antigua”)

¾ cucharadita cátsup

¼ salmuera de pepinillos

Pizca pimienta cayena

8 rebanadas pan blanco, de caja (de preferencia pain de mie o pan de leche)

4 cucharaditas mantequilla derretida

4 hojas de lechuga

8 rebanadas jitomate (6-7 milímetros cada una)

4 rebanadas queso Monterey Jack de Real California Milk

400 gramos lomo de cerdo al horno (o porchetta!), en rebanadas delgadas

½ cucharadita mezcla de sal y pimienta 

Para hacer la salsa pongan la mayonesa, la mostaza, la cátsup, la salmuera y la cayena en un tazón pequeño y mezclen muy bien. Tendrán como ½ taza, así que les sobrará bastante. Aguanta una semana, tapada, en el refrigerador.

Unten 1 cucharada de la salsa en 1 de las rebanadas de pan correspondientes a cada sándwich; en la otra, unten mantequilla. Hagan sus sándwiches fríos en el siguiente orden: primero la lechuga, luego el jitomate, la rebanada de queso, el puerco que hayan elegido. Sazónenlo con sal. Vayan al campo. No olviden ni el frisbee ni los perros. Debe ser un día feliz para todos.~


Usar quesos sustentables hechos con leche 100% de vaca le dará un sabor real a tus preparaciones y además estarán llenos de nutrientes. Encuéntralos bajo el Sello de Real California Milk: