Nespresso Over Ice: Todo con hielo

 

#Coautorías es la sección que dedicamos a hablar sobre los proyectos de nuestros patrocinadores. No hay de qué preocuparse: creemos en estos productos más allá de nuestra relación con los clientes.

fotos: Ana Lorenzana

Llega un punto en la vida en que saltamos una frontera que antes nos parecía bloqueada por un muro de púas electrificadas. Llega un punto en la vida en que empezamos a ponerle hielo a cosas que nos decían que iban sin hielo. Whisky con hielo, según los (y las!) puristas, es un atentado contra la paciente labor generacional de los (y las!) master blenders. Tal vez lo sea, pero el hielo en el whisky se ve hermoso y la luz de la tarde se refleja en él como en un pequeño universo. Vino blanco con hielo es como un saludo que nos mandan los dioses del verano, o Tláloc, que es el dios del verano de quienes vivimos en la ciudad de México. (¿Han visto a Tláloc con sus eternas gafas de sol? Ese bato le pone hielo a todo.)

 ¡Y café con hielo! Si no han saltado esa frontera, deberían hacerlo hoy mismo. Del otro lado del muro está una dicha sin adjetivos: dicha nomás. O bueno, con algunos adjetivos: dicha pura, dicha transparente, dicha fría. Primero, consigan los hielos más firmes, más cristalinos que puedan. (¿Quieren hacerlos ustedes? Es bien fácil y aquí hay un tutorial. Well done, internet.) Después, pongan 90 gramos de ese hielo y 3 mililitros de jarabe de coco en un vaso. Tomen una cápsula de Nespresso Long Over Ice y prepárenla directo en ese vaso; agreguen 90 mililitros de agua mineral con gas y listo. Este trago se llama Long Black Over Ice.

El Coconut Latte Over Ice se prepara así: a los 90 gramos de hielo que tienen en un vaso agreguen 3 mililitros de jarabe de vainilla y 90 mililitros de leche de coco. Ahora, preparen ahí mismo una cápsula de Flat White Over Ice de Nespresso. Contemplen esa blancura que empieza a colorearse de café. El blanco y el negro no nacieron para vivir en oposición sino en una alegre mezcolanza. Disfrutémosla.

Ahora mismo, tantos años después, recuerdo aquella tarde remota en que mi padre me llevó a conocer el hielo. Qué reciente era el mundo. Qué lejos llegamos ya.~

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