Barro de Cobre: Diablito mezcal

 

#Coautorías es la sección que dedicamos a hablar sobre los proyectos de nuestros patrocinadores. No hay de qué preocuparse: creemos en estos productos más allá de nuestra relación con los clientes.

fotos: Ana Lorenzana

 
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Todos los diablos tienen algo que decir: Mira. Todos los diablos tienen una pregunta que hacerle a quien está cerca: ¿Quieres vivir de veras? El diablo es el misterio, el limo que todos conocemos y todos ignoramos. El diablo es la rebeldía, la estrella caída, la invitación interminable de la espiral descendente. El diablo es la luz al final del túnel gástrico. El diablo es rojo o negro, nunca verde o beige. El diablo, como se sabe, saca lo mejor de nosotros. El diablo es el ángel con las alas amputadas por un traficante de órganos hace mil siglos. El diablo nos acerca a un abismo y nos sostiene de la mano mientras nos pide que nos asomemos. El diablo es un inconforme, y todos los inconformes –como tú y como yo– tienen algo diabólico y brillante en la mirada. El diablo es una cabra jaspeada que, en su corral, de pronto se pone en dos patas y salta como tratando de alcanzar algo. No tiene hambre ni sed; no sabe por qué salta; pero salta.

Hay muchos diablos memorables. Está el diablo de Milton y el de Baudelaire, con la cara marcada por un paraíso perdido. Está el tremendo diablo, que no puede detenerse y va a llegar por ti, en La noche del demonio de Tourneur. Está Black Philip, el diablo cabrío de La bruja, que hace la pregunta más importante que puede hacérsele a un ser humano: ‘Wouldst thou like to live deliciously?

Y está, claro, este diablo mezcal, que elaboró para nosotros Julio César Ramírez, maestro bartender de Catamundi.

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Diablito Mezcal
INGREDIENTES
Tajín
1½ onzas mezcal Barro de Cobre
3 onzas concentrado de jamaica
1 onza jarabe natural
1 dash limón
1 onza jugo de naranja
Flor de jamaica
Flor de pensamiento

Escarchen un vaso con Tajín. Pónganle hielos.

Ahora, en un shaker pongan más hielos, mezcal, concentrado de jamaica, jarabe, limón y jugo de naranja. Mezclen bien, diabólicamente, como si un satán desnudo estuviera hablándoles al oído. Pasen el coctel al vaso escarchado, decoren con flor de jamaica y pensamiento.

La verdad es que no soy nada sin mi diablo.~