Pan de mujer

 

fotos: Claudio Castro

Quién sabe por qué el pan de mujer se llama pan de mujer. Todas las razones que hemos oído suenan cuando menos misóginas, así que no vale la pena repetirlas. (Si les interesan las etimologías folk, vayan acá.) Pero el pan es delicioso: dulce, oloroso a humo, de una rusticidad que parecería no querer estar fija en una receta. Es un pan que merecería ser muy antiguo.

 
 

INGREDIENTES

30 gramos levadura

1 kilo harina blanca

300 gramos azúcar

Pizca de sal

170 gramos manteca vegetal

600 mililitros agua (o la suficiente)

1 pieza panocha (o piloncillo)

Miel, cantidad suficiente

En un recipiente pequeño hidraten la levadura con un par de cucharadas de agua tibia. (Ojo: no caliente; tibiecita o, como decían nuestros ancestros, quitada lo frío.)

En un tazón grande mezclen la harina, la sal, el azúcar y la levadura. Unan estos ingredientes a mano; cuando estén homogéneos, agreguen 100 gramos de la manteca. Amasen con las puntas de los dedos hasta obtener una consistencia arenosa, sin grumos grandes. Debe ser una masa uniforme. 

Agreguen el agua poco a poco, en chorrito, sin dejar de trabajar la masa, hasta que ésta quede homogénea y elástica. Dice un escritor en este punto de la receta: “Para lograr este resultado, le juro por mis muertos más frescos que va a tener que menear las manitas por buen rato, algo arduo pero gozoso. Por momentos se le va a pegar en las manos, pero en lugar de enfadarse, diviértase. Y va a llegar el instante en que la masa se va haciendo compacta, de modo que usted va a poder seguir manipulándola sin tanta batalla. Y cuando la sienta firme y elástica es que ya está lista, con todos los ingredientes bien unidos.” Pues eso.

Derritan 70 gramos de manteca; divídanlos en 2 partes: 1 de 50 gramos y la otra de 20. Agreguen los 50 a la masa, sin dejar de trabajarla. 

Unten los 20 gramos restantes de manteca en una charola grande para horno. 

Dividan la masa en 12 porciones; colóquenlas en la charola y cúbranlas con un trapo de cocina. Dejen reposar en un lugar cálido hasta que dupliquen su tamaño; tomará una media hora. 

Mientras la masa reposa, rallen la panocha, de preferencia a cuchillo. Pásenla a un tazón, agreguen un puñito de harina y mezclen bien. 

Formen los panes. Tomen cada bolita de masa, aplástenla hasta dejarla con la forma de una cazuelita. En el centro, coloquen una cucharada de panocha. Luego, encierren la panocha moldeando los panes. Denle un pellizcón final a cada pan para que quede bien sellado el relleno. Devuelvan la bola a su forma anterior, es decir, la de una tortillita gruesa, redondeada, como una gordita.

Reposen los protopanes 30 minutos más, mientras precalientan el horno a 200 grados. (Si pueden hacer el pan de mujer en horno de leña, mil veces mejor.)

Horneen aproximadamente 20 minutos o hasta que los panes estén dorados. Pásenles una brocha con miel mientras están calientes para que queden chapeteaditos. Y ya, dense.~