Un pomingo cualquiera (con #playlist y albondigota)

 

por Javier Elizondo

#FondaTránsito es la columna de recetas de Javier Elizondo, escritor versado en hachazos, cuchilladas y gore del bueno. Pueden seguirla aquí.

 foto: Hannah Rosen (c)

foto: Hannah Rosen (c)

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Domingo: Pomingo. Día reservado para guardar, beber y comer. Sacamos a los perros, también. Cuando la merced permite, pedimos pizza. Si la cruz es muy pesada o las vacas andan flacas, comemos lento lo que cocinamos lento. Así fue hoy y hoy fue chingón. Hay cosas que se tienen que hacer lento, a fuego muy bajito.

Siempre que cocinamos algo ponemos “música para cocinar”. Sirva este pomingo como ejemplo: ¿cuál es la música para cocinar? Hoy cocinamos y pusimos de esa música, y la juntamos en una playlist. Están Los Lobos, Lost Acapulco, The Police, Barry Adamson, Caetano (varias veces), Anita Ward, CAN, El Haragán, Ramón Ropain, Link Wray, muchos otros y, sobre todo, los Butthole Surfers con una rola que a mí me suena a himno:

What do they know about love
What do they know about love
What do they know about love my friend
What do they know about love

La rola es ‘Jingle of a Dog’s Collar’, del disco Electriclarryland. Lo que comimos fueron albondigotas. La receta está aquí abajo y, antes, está nuestra querida playlist.

Albondigota(s)
Para 2 gentes

INGREDIENTES
Las albóndigas

Leche: 1 taza
Pan: duro, quedado; si no hay, 2 rebanadas de un blanco cualquiera
Cebolla: media
Ajo: 1 diente
Carne molida: ¼ kilo de puerco (mejor si es de esas salchichotas blancas que algunos llaman “chorizo argentino”) y ¼ res (mejor si es de ternera, ya qué)
Perejil: 1 puño
Comino: algo
Sal y pimienta
Blanquillo: 1
Alcaparras: ½ cucharada
Parmesano: ½ taza
Aceite vegetal: lo justo

Primero la panade (quiobo): en un tazón mezcla la leche con el pan; que se remojen cosa de 20 minutos.

Mientras, piquen la cebolla bien picada y fríanla lento, fuego bajo, unos 15 minutos, hasta que esté suave suave y ya dulzona; échenle el ajo, bien picado también, y que hagan lo suyo durante otros 5 minutos.

En un tazón grande mezclen esa delicia con la carne, el perejil –sí: bien picado–, el comino, sal, pimienta (recién molida, de preferencia), el huevo, las alcaparras, el parmesano y la panada. Todo, pues. Mézclalo como es de Dios, con las manos, hasta que se sienta como que estás desbaratando algo y no armándolo.

De ese cuartel de carne deben salir cinco albóndigas (si hay más comensales, a multiplicar): dos se servirán a cada uno y una más hará de las suyas con la salsa [ver abajo, porfitas].

En una sartén, calienten aceite –2 cucharadas, digamos– a fuego medio-alto y echen las bolotas. Dórenlas bien, unos 3 o 4 minutos por cada lado. En la cocina es importante el color: estas albóndigas deben tener cara de una semana en la playa sin bloqueador, negras sin haber nacido negras.

La salsa
Tomate: 1 kilote
Aceite de oliva: más que suficiente
Cebolla: media, picada
Orégano: molido, otra buena pizca
Ajo: 1 diente, a
Puré de tomate: 1 pequeño, “natural”, es decir, sin condimentar
Agua: 1 taza
Albahaca: algunas hojitas, al gusto, o una buena pizca molida

Pongan a hervir los tomates, fuego recio, unos 10 minutos o hasta que se les empiece a caer la piel. Pásenlos a un tazón con agua fría y, cuando estén manejables, quítenles la piel y exprímanlos. No se tienen que quedar completamente sin semilla, nomás que queden apachurraditos.

En una cazuela, calienten un chorro decente de aceite y pongan a saltear, fuego medio, la cebolla y el orégano unos 5 minutos, meneándolos constantemente; echen el ajo y hagan lo mismo otros 5 minutos. ¿Recuerdan aquella albóndiga que sobró? [Ver arribita porfa.] Échenla aquí y violéntenla con lo que sea que estés usando para remover el caldo. Ahora van el apachurre de tomates y el puré. Mezclen, mezclen, y cuando los tomates empiecen a perder todavía más forma echen el agua. Al primer hervor, bajen el fuego al mínimo. Cada tanto –10, 15 minutos– échenle un ojo al caldo y denle una apachurrada extra a los pedazos de tomate que sigan vivos. Unos 45 minutos, 1 hora, después, la salsa debe haberse reducido a la mitad y oler a gloria. Échenle la albahaca. Mezclen.

Sirvan así: par de cucharadas grandes de salsa en un platote y, encima, las dos albóndigas. Al lado un arroz o una ensalada cualquiera. Feliz domingo.~