#FondaTránsito: Pollo del bien

 

texto y foto: Javier Elizondo

#FondaTránsito es la columna de recetas de Javier Elizondo, escritor versado en hachazos, cuchilladas y gore del bueno. Pueden seguirla aquí.

¿Qué cosa nueva se puede decir del pollo a estas alturas? Ya sabemos que es rico, generoso y que el mejor se sirve en la Rosticería San Marcos. Sin embargo, el pollo, el pollito, es uno de los favoritos de casi todos. Cagado: aprender a rostizar uno se siente como aprender hebreo. Aprender a cortarlo es magia negra. Si Andreyev tenía razón, al morir llegará el diablo y nos pedirá escoger entre la muerte definitiva —todo a negros y San Seacabó— o la vida eterna en el infierno. Según yo, el diablo es un pollo que nos ve de frente y nos pregunta: ¿sin piel ni hueso, jefa, o así nomás? El descanso eterno, claro, es un enorme comedor en el que se sirven McNuggets y refresco de naranja sin gas todos los días. En los feriados Milanesas Nalga, pálidas, con ensalada de col. Y en esta otra mano, alas, el infierno que apesta a piel de pájaro, fuego, aceite, mantequilla, hierbas, vino blanco, zanahoria y papas. Chingadamadre. Todos nos vamos a morir. Vámonos al infierno y lleven cheves. 

Aquí va una de mis maneras favoritas de imaginar el infierno. Para agregarle un poco más de sordidez, pida los muslos enteros con pellejo y todo, consiga una hachita, un cuchillo de carnicero, y pártala usted mismo en los pedazos necesarios. Pocos placeres como ése, de verdad. ¡Tras! Ningún carnicero, supongo, se va a ir al cielo. Ya qué.

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INGREDIENTES
Para 2 gatos
Pollo: 4 muslos, con piel y hueso, cada uno partido en +, es decir, un corte a la mitad del hueso y otro a su costado, en la carnita. 
Salpimienta: al gusto. 
Comino: un tantito.
Mantequilla: 1/4 de barra o 3 cucharadas. 
Aceite: oliva, obvio; suficiente. 
Ajo: 6 dientes de buen tamaño. 
Romero: fresco, 2 ramas partidas en 3 cada una, o sea, 6 ramitas. 
Chile: de árbol; 2 chiquillos para puro sabor, de ahí en adelante para picor.
Vino: blanco, media taza.
Limón: el jugo de 1. 
Perejil fresco picado: 1 puñito de.

Salpimenten y salpiquen de comino los fragmentos de muslito y denles una revolcada con las manos, que queden bien mareados. En una cazuela o sartén profundo —de preferencia sin teflón para que dejen un fondito— a fuego alto echen la mantequilla y el aceite. Cuando deje de hacer espuma avienten el pollo con la piel por delante. Voltéenlo cada tantito. Cuando esté dorado de ambos lados, bajen el fuego y pónganle encima —sin revolver: encima— los ajos con todo y piel pero un poco apachurrados —con la palma de la mano—, el romero y los chiles. Tápenlo y déjenlo ser durante unos 35-40 minutos.

Pasado el tiempo, el ave debe tener un color que ya se antoje, medio marrón pero con ganas de más. Van el vino y el limón. Suban el fuego a todo lo que dé y revuélvalo a los poquitos, hasta que el fondo de la cazuela o sartén esté limpio y la cosa haya espesado. Pónganle el perejil. Un par de minutos más y listo. 

Queda excelente al lado de un arroz y un pasto de lechuga, zanahoria y pimiento verde así nomás, con un poco de sal y pimienta.~