#FondaTránsito: Bienvenida

 

por Javier Elizondo

#FondaTránsito es la columna de recetas de Javier Elizondo, escritor versado en hachazos, cuchilladas y gore del bueno. Pueden seguirla aquí.

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Inés:

¿Qué te cuento? Hoy es domingo y el clima ha sido excepcionalmente benévolo: apenas la semana pasada llovió, a diario, como si fuera a pasar de moda y era imposible adivinar cómo estarían el sol y las nubes en los próximos diez minutos. Una joda. Jenny y yo salíamos bien tapados, nos acalorábamos y nos quitábamos las chambritas para ponérnoslas de nuevo un metro más adelante. Pero ayer y hoy tuvimos mañanas, tardes y noches muy lindas, frescas, las tardes soleadas y las noches con un vientecito tranquilo que apenas se sentía.

Los perritos (son dos: Pasa y Gonzo) salen y salen, comen y comen. Hoy, por ejemplo, desayunaron chicharrón, imagínate. Nosotros desayunamos tortas de lechón y ellos chicharrón. Es Pomingo, pues. La Pasa —la Pasita— anduvo de unos humores insoportables todo el día. Será que lo suyo son los chubascos y los amaneceres helados. Quién sabe. Puede ser. Ya sabrás tú, Inés, lo que son esos amaneceres y podrás decir: ese viejo menso. Sabrás tantas cosas que ahora nadie sabe.

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¿Qué más?

Claro: hace rato Jenny y yo íbamos al súper y vimos, de espaldas, a una mujer extraña. Le tomamos una foto. Era una de esas estampas citadinas que nos gustan mucho, a pesar de los pesares: una mujer roída y sucia que mira, quizás, hacia ese lugar del que tú acabas de llegar. Al principio de las cosas, quiero decir. Un par de segundos después, una camioneta blanca le cerró el paso a una moto. No pasó nada, afortunadamente: nos acercamos a la muchacha que conducía la moto y temblaba por el susto, pero nada más.

Inés (qué bonito nombre tienes, en serio): llegaste a un lugar difícil, ¿para qué nos hacemos? Pero tienes una madre que qué envidia y un padre al que tengo el enorme gusto de pensar como mi mejor amigo. Con las disculpas de los dos te escribo esta muy torpe bienvenida. Para ti va esta estampita. Nos da una alegría enorme que estés entre nosotros.

Ya que estamos aquí, te enseño una de las pocas cosas que sí me salen bien: palomitas. En un parpadeo, caray, te va a hacer falta un plato de palomitas decentes, yo sé lo que te digo.  

 Ana Lorenzana

Ana Lorenzana

PALOMITAS PARA INÉS

Aceite vegetal: 1/2 taza

Mantequilla: 1 cucharada

Maíz palomero: 1/3 de taza

Sal, hermosa sal

Calienten una sartén u olla —con tapa— a fuego medio-alto y echen el aceite; unos 30 segundos después, la mantequilla. Cuando baje la espuma, echen tres granitos de maíz. Cuando esos tres granitos revienten y salten por el techo echen el resto del maíz y tapen el asunto. Cuando todo empiece a reventar comiencen a agitar la sartén u olla a ritmo lento: todos los granitos se tienen que calentar igual para no quemarse. Las palomitas están listas cuando haya unos 3 segundos entre pop y pop.~