#BombasdeUmami: Huevo de mil años con tofu

 

#BombasdeUmami es la columna en que Eduardo Nakatani, de Nakanoke & Sons, explora las cocinas del Asia desde una perspectiva que no pierde el ojo mexicano. Ésta es su primera entrega.

texto, foto y receta: Eduardo Nakatani

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El misterioso huevo de mil años es una conserva que puede llevar desde semanas hasta meses de reposo en una solución de barro, sal, óxido de calcio y cáscara de arroz. Es un huevo obscuro con yema cremosa, casi como queso para untar. La técnica puede ser utilizada en huevos de gallina, pato o codorniz; se consumen solos con jengibre encurtido, en ensaladas, sopas de arroz, etcétera. La historia es legendaria. Dice que fueron descubiertos en la dinastía Ming por un habitante de la zona de Hunan que accidentalmente se topó con un huevo de pato entre fango y cal y decidió probarlo. Su sabor no es para todos (¿qué cosa lo es?), pero si se consideran tragones de corazón, deben probarlos al menos una vez en la vida. Si están en el DF, el huevo de mil años se consigue en una tienda coreana sin nombre en la calle de Hamburgo, número 258, K-Town. 

Hace algunos años, gracias a instagram nació una amistad entre un servidor y un loquillo japonés llamado Taku Kondo (@takukondo en dicha red). Este inquieto nipón es un DIY con dos patas: ha construido su casa y sigue expandiéndola; limpia el terreno; cosecha habaneros, hace salsas, las envasa y las vende por todo el mundo. Todo desde Sasayama en Japón. Hace poco lo invitaron a platicar de su proyecto en Brooklyn y, muy apenado pero siempre elegante, nos pidió posada por unos días para visitar por primera vez México (su sueño más anhelado). Esta receta la elaboramos después de un arduo día por mercados y taquerías; es una botana que va muy bien para después del trabajo; es una oda a lo funky y al umami. Si la acompañan con una cerveza o, mejor aún, con un sake bien frío, se puede volver trascendental.

La receta es para 2 personas muy osadas o para 4 con mucha curiosidad

INGREDIENTES
1 huevo de mil años
200 gramos tofu suave (1 pieza grande)   

1 cucharadita jugo de limón
1 cucharadita salsa de pescado
1 cucharadita salsa de soya
1 cucharadita aceite vegetal
1 cucharadita aceite extra virgen de ajonjolí 

1 chile serrano en rodajas
1 rabo de cebollita en rodajas (sólo la parte verde)

Pelen y corten el huevo en trozos pequeños (como de 1 cm); hagan lo mismo con el tofu. En un tazón, mezclen el jugo de limón, la soya, la salsa de pescado y los aceites. Dispongan en un plato el tofu, el huevo y rociar con la salsa. Agreguen la cebolla y el chile. Sirvan.

Ojo: no se vayan a comprar sólo un huevo de mil años. Es probable que sus invitados pidan más y más. Y más. Tengan suficientes. Y salsita también. Nunca sobra.~