Un coctel que se llame

 

The Nazi Punch

 

por Alonso Ruvalcaba

 
 
fotos: @canopic y @giadeparssons / flickr

fotos: @canopic y @giadeparssons / flickr

 
 

Por alguna razón, la coctelería se presta al nombre ingenioso. El whisky con soda o ginger ale no se llama whisky con soda o ginger ale sino high-ball, bola alta, nadie sabe bien por qué (probablemente por la altura del vaso, probablemente porque ball es también un trago de whisky y fire ball uno de brandy, probablemente por el juego de cartas homónimo). Aunque su nombre se refiere a los personajes de Life in London (1821), el tom-and-jerry es una suerte de ponche o rompope con whisky, huevos, jarabe y leche para las navidades; el tom-collins, gin, soda, limón y azúcar, combina old Tom, es decir: ginebra, con Collins: bebida con hielos en vaso alto.

Igual vienen de nombres propios la vieja margarita –tequila, limón, cointreau–, nacida hacia 1930; tristemente ignoramos con certeza quién es esa Margarita, pero una leyenda más o menos urbana habla de una Marjorie King, una bailarina alérgica casi a todo, pero no al tequila, que visitaba Rosarito, BC, en 1938; el martini, que en los estándares de hoy es, más o menos, 25 partes de ginebra por una de vermouth más una aceituna, puede provenir de Martínez, California, o haber sido confeccionado por Martini di Arma di Taggia, bartender del Knickerbocker en Nueva York. Hay al menos dos grandes glosarios de nombres de cocteles en inglés: Vintage spirits & forgotten cocktails de Ted Haigh y The PDT cocktail book de Jim Meehan.

En México hay grandes motes cocteleros: medias de seda, por ejemplo, que trae ginebra o tequila, crema blanca, leche evaporada, jarabe, canela en polvo y una cereza. Nos gusta adoptar nombres del mundo animal, como la cucaracha, que trae brandy, tequila, vodka y kaluha, la lagartija –vodka, yerbabuena, jarabe, limón, agua mineral–, la inveterada paloma –refresco de toronja y tequila– y el perro salado –lo mismo, pero con limón y sal–, el búfalo –tequila con refresco de tamarindo– y el velocísimo colibrí: campari, anís y unas gotitas de bitters; del mineral, como la sólida piedra, que viene con tequila, anís y fernet; e incluso del sobrenatural, como el vampiro, mezcolanza de tequila, sangrita y refresco de toronja.

En HojaSanta no condonamos la violencia, salvo cuando ésta se ejerce sobre un maldito nazi. Y anda circulando un gran nombre de coctel: el Nazi Punch, en honor al anónimo manifestante que en los días caldeados de enero, 2017, le acomodó tamaño puñetazo al supremacista blanco Richard Spencer, una de las peores personas vivas en este momento que, como todos los momentos, está lleno de personas horribles:

 
 

Nuestra versión del Nazi punch, un coctel morenísimo y endiabladamente tropical, dos cualidades que notablemente no tiene Richard Spencer, va así:

 

INGREDIENTES

1.5 oz ron Appleton Estate Reserva

1.5 oz ron Bacardi 8

1 oz ron Flor de Caña 18,

.75 oz jugo de limón

1 cucharada de bar granadina

1/8 cucharadita Absinthe

1 dash de bitters de Angostura

 

Agitar con hielos, servir en vaso tiki, decorar con tantita menta. Brindar por el fin del nazismo y por la reinstalación de la inteligencia en todos lados.

 

 

Psst, psst: este plato lleva sake. You know what to do.