Caldillo duranguense

 

Adaptamos este caldillo de la receta de la señora María de Jesús Castillo en la fonda El Durangueño, zona centro, Durango. Nos gusta. Alguien podría alzar la ceja y decirnos: “Todo les gusta, HojaSanta”, y tal vez ese alguien tendría razón, pero el caldillo duranguense de veras nos gusta muchísimo. Cierto: ahorita estamos en pleno idilio durangueño, pero no se nos va a pasar pronto. Así la vida. 

La receta es para 4 personas, cuando menos. 6 seguro comen bien

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INGREDIENTES

3 chiles pasados (si es necesario, sustituirlos con 2 chiles anchos; ojalá que no sea necesario)

4 cucharadas aceite vegetal

250 g cebolla en tiras delgadas

4 dientes ajo picados

900 g bistec (“delgadito, suave”, dice la señora María de Jesús), en trozos pequeños

400 g jitomate escalfado, pelado, despedazado con las manos

400 ml caldo de res (o más, por si acaso)

Sal, pimienta

 

Colocar los chiles en un tazón mediano, cubrir con aproximadamente 250 ml de agua hirviendo, tapar, hidratar 15 minutos. Retirar del agua (no la desechen, es puro sabor), desmenuzar a mano.

Calentar el aceite en una sartén grande con paredes altas a fuego medio. Agregar la cebolla y el ajo, sofreír hasta que la cebolla esté transparente, 5 minutos aproximadamente. Subir el fuego a medio alto. Agregar el bistec, saltear 3 minutos aproximadamente. Agregar los chiles, mezclar bien, agregar el agua en que se hidrataron los chiles; dejar reducir a la mitad. Agregar el caldo, cocinar 10 minutos para que todo se impregne de sabor Durango. Sazonar con sal y pimienta. Servir con frijoles o arroz, “pero aparte –dice María de Jesús–, no ahí adentro”. Arre.


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