Los herederos

La niñez escamoteada

por March Castañeda

 

Este texto apareció en el volumen 7 de HojaSanta. Si se lo perdieron, pueden comprarlo aquí. También aquí pueden suscribirse a nuestra revista.

 
 
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Un niño de aproximadamente nueve años dirige a un grupo de niños más pequeños por un camino de tierra y lodo, van a talar árboles. De regreso cargan sobre la espalda grandes paquetes de leña, sostenidos por sus pies cansados que visten con zapatos heredados de muchas generaciones atrás, rotos al extremo. En casa las niñas alimentan a los animales, ayudan a hacer el nixtamal y preparan la comida. Las más grandes están a cargo del telar y el cuidado de sus hermanitos, quienes aún no comienzan a trabajar pero pronto lo harán. Otros niños hacen ladrillos, fabrican alebrijes o cosechan chile, jitomate, pepino, maíz, lo que haya. Llevan pesados costales de vegetales hacia los camiones que sus padres conducirán hasta algún poblado, para vender el trabajo que no se habría realizado si sus hijos estuvieran en la escuela o jugando.

Escenas como éstas llenan la hora y media que dura el documental, con la presencia del director Eugenio Polgovsky como un retratista invisible. No hay entrevistas, voz de narrador, ni diálogos que muestren con palabras la realidad del campo mexicano: los niños trabajan. La pantalla se llena de secuencias poderosas que hablan por sí solas… Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Puebla y Veracruz son sólo algunos de los estados donde el trabajo infantil es algo normal, aunque eso no le quita lo alarmante. ¿Por qué la situación no ha cambiado en tantos años? ¿Quién es responsable de que estos niños no conozcan otra vida que la del trabajo? Lo mismo podemos preguntarnos de los niños que laboran como meseros en los populares salones de té de Myanmar, de los niños esclavos en los campos de cacao en Ghana y Costa de Marfil, o incluso de los chicos que se prostituyen en Sri Lanka. No hay respuestas, sólo realidades: estos niños no sólo heredan la miseria, sino también esa visión del mundo donde ya no existen posibilidades ni alternativas.

Como es la costumbre de los documentales, este también es crudo y duro. Pero hay algo de hermoso dentro de toda la tristeza: la dignidad y la entereza con la que los protagonistas enfrentan su niñez escamoteada.

Ahora, vean la película. Aquí está completa: