El Dragón

 
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Mejor pato rostizado, mejor hotpot, mejor borrachera sinológica


El Dragón es un restaurante de la Zona Rosa, y en el centro de ese restaurante se encuentra un pato de Pekín. Es, probablemente, el mejor platillo de pato que hay o ha habido en la ciudad. (Exageramos, pero sólo un poco.) Sus cocineros han llevado su práctica a un grado sinológico de destreza. Dejan al animal colgado, crudo, para que madure; lo rostizan en un horno/chimenea de leña frutal (¿manzano?) en dos sesiones: la primera de cocción, tras la cual se vuelve a colgar, ahora inmediatamente afuera de la chimenea, la segunda de laqueamiento y terminado, que deja la piel color whisky o caramelo; lo cortan en la mesa, magistralmente, y acomodan las piezas en un plato con la forma que el ave tuvo mientras vivió. El comensal debe tomar una tortilla blanca, delgadísima, calentada al vapor, colocarle un poco de carne, un poco de piel crujiente, salsa de ciruela y de chile, dos tipos de pepino (encurtido y crudo), cebollín; debe adoptar un aire grave y comerse ese taco; pensar en ese taco como un homenaje elegiaco al ave que perdió su vida para acabar en un menú. Ah, los sábados a partir de las 12 El Dragón se vuelve bufet, con grandes ollas para poner al centro de la mesa y cocer lo que sea en ellas: mariscos, peces, puercos, mientras uno deja avanzar los vodkas o algún asiático licor hasta obnubilar por completo las neuronas. Nadie sale en dos pies de aquí.


Best roasted duck, best hotpot, best sinology intoxication


El Dragón is located right in the middle of Zona Rosa. And in the center of this restaurant, there is a Peking duck. Probably the best duck dish there is or has ever been in town. (We’re exaggerating, but not much). Their cooks have taken their practice to a technical skill of sinology. They hang the raw animal and leave it there to age. Then, they roast it over a fruit-wood (apple?) oven/chimney in two sessions: first, cooking, and then hang it again, right outside the chimney. And second, lacquering or roasting, giving the skin a whisky or caramel color. They cut it at the table, masterfully, and place the pieces in a duck-shaped plate. The guests then must grab a steamed tortilla, white and very thin, add some meat, some crunchy skin, pour some plum and chili pepper sauce, add two types of cucumber (pickled and raw), and sprinkle a few chives; they must adopt a very serious look while doing that and eat their taco; think of that taco as an elegiac tribute to the bird that gave its life for a menu. Oh, and on Saturdays, at noon, El Dragón becomes a buffet, with large pots to place in the center of the table and cook anything in them: seafood, fish, pork, while you let vodka or an Asian liquor advance through your neurons until they feel absolutely dazzled. Nobody comes out walking.


Hamburgo 70, Juárez; T 5525 2466

 

💰💰 Precios. ¿La mala? Un pato de Pekín, dos copas de vino y un agua mineral les van a salir en 1200 pesos ya con la propina. ¿La buena? Les alcanzará para comer ahí, para llevar a la casa y darles a los perros y para hacer un buen caldo. (Cubran la carcasa con agua, échenle cebollines y un trozo de jengibre.)~


💰💰 Prices. Bad news? A Peking duck, two glasses of wine and sparkling water will be 1,200 pesos, tip included. Good news? It will be enough to eat there, take some home, feed the dogs and make a good broth (cover the bones with water, add chives and a piece of ginger).


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