Antojitos Esther

 
 fotos por @Sebasoza y @Donchambitas

fotos por @Sebasoza y @Donchambitas


Mejor gordita flaquita


Antojitos Esther es, en más de un sentido, el restaurante perfecto. Su economía es mirruñita, circular, sin fisuras. Tiene exactamente el tamaño que necesita: pequeñito y flaco, como un niño de la calle. Mejor aún: sus clientes lo agrandan o achican a placer: afuera, en la barda del desnivel de Santísima, improvisan un segundo restaurante Esther sentados en banquitos o en nada. Sólo trabajan mujeres en él, lo cual debería ser una regla en cualquier empresa que quiera respetarse. (Por cierto, mujeres de increíble calma y memoria, considerando la marabunta de órdenes y la ausencia de un sistema electrónico de punto de venta. Esther no ha claudicado ante el progreso o el progreso no ha logrado vencer a Esther.) La comida es como de otro tiempo. En Esther todos los antojos son primos del taco. La gordita es controversial: delgadísima, tan delgada que no puede cortarse horizontalmente; no viene copeteada con cebolla y cilantro sino con bistec al comal y quesillo. La salsa de guajillo le provee notas de tizne y de un redondeado picor. La quesadilla de chicharrón es todavía más inesperada, más profunda: notas de ahumados, tostados, algo como de fruta pasa (pero no dulce); una textura untuosa pero picosa pero chispeante pero resistente. Querida Esther: vales mil, nunca cambies.


Best skinny gordita


Antojitos Esther is, in more than one way, the perfect restaurant. Their economy is tiny, round, flawless. It has the size it needs: small and skinny. Even better: it grows or shrinks according to their clients: outside, on the wall in Santísima street, they improvise a second Esther restaurant by sitting on little stools or just standing. Only women work here, which should be a rule in any respected company. (By the way, they are very calm women, with an outstanding memory, considering the plague of orders and the absence of an electronic high-tech system. Esther hasn’t given-in to progress or progress hasn’t beaten Esther). Food here is from a different time. In Esther, every dish is one of the taco cousins. The gordita is controversial: very skinny, so thin that it cannot be cut horizontally; it’s not topped with onions and cilantro but with grilled beef and cheese. Guajillo sauce offers touches of smut and spiciness. The pork rinds quesadilla is even more surprising and deep: smoked, toasted, and unsweetened raisin kind of notes; a greasy but spicy hot texture but kicky but resistant. Dear Esther: you’re the best, we love you.


Santísima 22, barrio de Loreto

 

💰 Precios. Una quesadilla de chicharrón y una gordita de bistec con quesillo les saldrán en 60 pesos máximo, ya con todo.~


💰 Prices. A pork rinds quesadilla and a beef and cheese gordita will be maximum 60 pesos.

 Quesadilla de chicharrón

Quesadilla de chicharrón